Columnistas

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

Loading...
10 de julio de 2016

Esta pregunta nos resulta paradigmática todos los tiempos. Desde una visión humana, social y cultural el prójimo se refiere al próximo, cercano, por alguna razón especial de familia, pueblo y nación; credo, raza y pensamiento. Por causas de carácter natural podemos reconocer a nuestro prójimo.

Contrasta mucho que teniendo esto claro, muchas veces nuestro obrar resulta equivocado, excluyente, inequitativo y en casos: injusto! Nuestro obrar, aún con apariencia de bien y rectitud, resulta indolente, indiferente y muchas veces: perverso, distante y lejano.

Esa es la crítica de Jesús al Sacerdote, al Levita contrastándolos con el buen Samaritano. Hoy, cuando solo miramos hacia nosotros, nuestros parientes y amigos; a nuestros exclusivos intereses próximos y cercanos, no alcanzamos el verdadero nivel del amor, la caridad y solidaridad.

La imposición de nuestra cultura “economicista”, hace crecer el individualismo, por esta búsqueda de la seguridad material, ciega, insaciable y destructora. Nuestro desempeño desconoce así, la cultura del bien común y la solidaridad. No está en su horizonte, la suerte de los más débiles. La eficacia y competitividad son palabras claves para luchar por los propios intereses. El prójimo molesta nuestros propósitos y desaparecen: la compasión, la caridad y la misericordia.

Jesús lo enseñó, con su vida. Él es el buen samaritano. Mi prójimo no es simplemente el cercano. Es todo aquel ser humano, que pobre, enfermo, equivocado y desvalido..., no lo es por su causa, sino por causa nuestra. Por tanto, prójimo es el que requiere de nuestra reparación, recuperación, nuestra Justicia. Y sobre todo: nuestra compasión. Todo aquel que requiere a Dios: el amor, la caridad, la misericordia.

Para aquel hombre que preguntó por lo que debía hacer para obtener la vida Eterna; Jesús responde desde la manifestación de su propia vida: “Tienes que darlo todo por el otro”. Prójimo es aquel que te permite llegar a ser “buen samaritano”. Quien te necesita aún si es tu enemigo o adversario. Aún si no es de los tuyos, ...pero es un ser humano, y por lo mismo, es exactamente TU PRÓJIMO.

¿Quién es mi prójimo? La respuesta es: toda nuestra humanidad. Eso te incluye, pues, igualmente eres pobre y desvalido ante el don maravilloso, que debes alcanzar: la vida eterna, que permanece oculta a tus ojos, mientras tu mirada solo sea para “tu riqueza y poder”.

Qué deseable será, a la hora de perdonar y reconciliarnos, para generar la vida y la paz que buscamos, sin violencia y muerte; que entendamos cómo absolutamente todos somos prójimo. Después de Jesús, no hay más enemigos. El principio de compasión-solidaridad, quedó en tu corazón. Prójimo ya no se concibe solo como el que está tirado a la vera del camino, es igualmente, aquel que te convierte, activamente, por la solidaridad y la caridad en buen Samaritano.