¿Quién está detrás del intento de golpe en Turquía?
El sangriento intento de golpe en Turquía la semana pasada, el cual costó más de 200 vidas, centró la atención del mundo sobre el grupo que el Presidente Recep Tayyip Erdogan declaró responsable: la comunidad islámica liderada por Fethullah Gulen, un clérigo turco quien ha vivido en el exilio autoimpuesto en Pensilvania desde la segunda mitad de los años 90.
Gulen rechaza enfáticamente estos cargos. Algunos en el occidente parecen pensar que esta es una más de las muchas disparatadas teorías de conspiración diseminadas por Erdogan. Pero esto no es mera propaganda. Hay buenas razones para creer que la acusación es correcta.
La comunidad Gulen está construida alrededor de un hombre: Fethullah Gulen. Sus seguidores lo ven no solamente como un clérigo ilustrado, como lo aclaman públicamente, sino como “el esperado” como he escuchado en privado. Él es el Mahdi, la versión islámica del Mesías, quien salvará al mundo musulmán, y finalmente al mundo en sí. Muchos de sus seguidores también creen que Gulen vé al Profeta Mahoma en sus sueños y recibe órdenes de él.
Qué hace el grupo? Sus actividades más visibles incluyen abrir escuelas, organizar obras de caridad que ofrecen servicios sociales a los pobres y mantener “centros de diálogo” que predican amor, tolerancia y paz. No hay nada malo en eso, claro. Yo personalmente he hablado como invitado muchas veces en Instituciones Gulen, y he conocido a personas modestas, amables y cariñosas. Por décadas, el movimiento ha venido infiltrando las instituciones estatales de Turquía, como la policía, el poder judicial y militar. Muchos creen que algunos gulenistas, siguiendo las órdenes de sus imanes, esconden sus identidades y tratan de avanzar por medio de estas instituciones para capturar el poder estatal.
Cuando Erdogan y su partido islamista de justicia y desarrollo, o AKP, llegó al poder en el 2002, se sintieron amenazados por los secularistas acérrimos quienes han dominado a las fuerzas militares turcas desde los días de Ataturk, el padre de la república turca. Erdogan veía a los cuadros gulenistas en el estado como una ventaja, y nació una alianza. El gobierno Erdogan apoyó a los policías y jueces gulenistas mientras perseguía a secularistas. Empezando en el 2007, cientos de oficiales secularistas y sus aliados civiles fueron encarcelados.
Esta cacería de brujas fue motivada por la agenda política de Erdogan, pero los gulenistas eran aún más agresivos que el AKP. Más preocupante: parte de la evidencia resultó ser exagerada. Dos periodistas seculares y un jefe de policía quienes expusieron la evidencia falsa y culparon al “Ejército Imán” pronto fueron ellos mismos encarcelados bajos cargos falsos.
El sangriento complot del 15 de julio es mucho más destructivo que cualquier cosa que Turquía haya visto en años recientes. Notablemente, el complot llegó cuando Erdogan supuestamente estaba planeando una gran purga de gulenistas sospechados de las fuerzas militares. El jefe de gabinete militar, quien se opuso al golpe, identificó a los oficiales rebeldes como gulenistas. Un conspirador supuestamente hasta confesó actuar bajo órdenes del movimiento Gulen.
Dada la estructura jerárquica de la comunidad Gulen, esto hace de Gulen un sospechoso principal. Claro está que la verdad sólo podrá revelarse en un juicio justo. Desafortunadamente Turquía no es bueno para eso, especialmente dado el control de Erdogan sobre la rama judicial y la feroz polarización del país hoy en día. Pero el gobierno de los Estados Unidos puede tratar de negociar con sus contrapartes turcos para extraditar a Gulen, como lo está solicitando ahora el gobierno turco, bajo la condición de un juicio justo.
Eso aseguraría justicia, mejoraría las relaciones turco-americanas y ayudaría a calmar el peligroso fervor en Turquía. Tal vez hasta sea necesario ayudar a muchas de las personas inocentes en la comunidad Gulen para saber en qué están involucrados realmente, y empezar nuevas vidas como individuos libres.