Reglas para ser “fitness”
Por
Alejandro Palomino Agudelo
Colegiatura Colombiana
Comunicación Organizacional
Segundo semestre
alejandropalomino@icloud.com
Primero que todo tiene que aprender cierto vocabulario, por ejemplo, bajo en calorías, “light”, sano y “crossfit”.
Después tiene que hacer que todas las personas que estén a su alrededor se den cuenta de que usted se volvió “fitness”. ¿Cómo hacer esto?, simple: compre ropa para hacer deporte, siga un par de cuentas que hablen sobre todo este tema en Instagram y pague la mensualidad en un gimnasio al que vaya mucha gente, tómese una foto el primer día, si es sudado, mucho mejor, si es con un amigo, usted ya va en la mitad del curso.
Que en el desayuno no le falte la avena, las claras de huevo, la media arepa, la porción de fruta y la “bendita” leche de almendras; la visita semanal a los mercados de cada esquina con un nombre puesto por una nutricionista neohippie donde venden todo tipo de semillas, frutos secos, quesos, leches vegetales, barras de proteína y cualquier cosa que aporte grandes cantidades de estas moléculas, ya que al parecer y según los gurús del “fitness”, hay que huirles a las grasas y a los carbohidratos.
Si tiene antojo de una hamburguesa no se la puede ir a comer en paz, tiene que llamarle al evento “cheatmeal” y subir una foto. ¡Ah, y solo lo puede hacer una o dos veces por semana!
No se ponga a hacer gracias que su nutricionista vía Instagram o su entrenador de gimnasio no le han permitido hacer, del azúcar ni hablar, es veneno y ahí no hay negociación que valga y al gluten, así ni sepa qué es, también le tiene que correr.
Y como decía la abuela de un amigo “en mi tiempo nadie se cuidaba tanto y vea, yo soy flaca y tengo 93”, se trata de no obsesionarse y no llevar todo a extremos, de tener cuidado con un desorden alimenticio, de no atentar contra la salud y de comprender que es más de equilibrio y de constancia que de radicalismo.
Eso sí, fíjese que el marrano del 31 no vaya a terminar siendo usted, pero relájese y disfrute, que para eso es la vida y para eso es diciembre, ya en enero se preocupa por terminar siendo parte de ese 99.9% de la población que paga la mensualidad del gimnasio, va una semana y nunca más vuelve a ir hasta enero del otro año.
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