RELANZAMIENTO DE UNASUR
La semana que termina se realizó la VIII cumbre de presidentes y jefes de Estado de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) en Quito, haciendo coincidir esta reunión con la inauguración de la hermosa sede construida por el gobierno ecuatoriano para que funcione la Secretaría General del organismo y que llevará el nombre del expresidente argentino Néstor Kirchner, uno de los impulsores del proceso junto con el expresidente brasileño Luis Ignacio Lula y primer secretario general del organismo. Igualmente se dio el traspaso de la presidencia protempore de la Unasur de Surinam a Uruguay –recordemos que son presidencias anuales por los jefes de Estado o de Gobierno que se rotan en orden alfabético de los países-.
Este hecho importante se da en un año en el cual se ratifica el mandato a fuerzas políticas o gobernantes progresistas de Suramérica: en Bolivia es reelegido el presidente Evo Morales, en Brasil la presidenta Dilma Rousseff y en Uruguay el Frente Amplio gana la presidencia con Tabaré Vásquez y a comienzos de año había iniciado su segundo mandato en Chile la presidenta Michel Bachelet. Hay que recordar que la propuesta de Unasur fue una iniciativa del presidente Lula de Brasil y que logró el apoyo de todos los jefes de Estado y de Gobierno de Suramérica y que tuvo como su primer desarrollo importante la creación del Consejo Suramericano de Defensa, que jugó un rol importante en distensionar la crisis andina generada durante los gobiernos de Álvaro Uribe en Colombia, Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador y ahora está prevista la creación de la Escuela de Defensa Suramericana, donde nuestros militares, junto con los de la región, tendrán un rol importante en diseñar sistemas de defensa regional cooperativos.
Previo a la Cumbre de Unasur se realizó en Guayaquil un seminario en el cual fue condecorado el presidente Pepe Mujica del Uruguay, quien termina su mandato en marzo de 2015, una de las grandes figuras políticas de la región; allí el expresidente Lula hizo una gran intervención dentro de la cual vale la pena destacar aspectos como los siguientes: “... en 10 años, los intercambios comerciales entre países de América Latina y el Caribe pasaron de US$ 50 mil millones a US$ 189 mil millones, de los cuales más de la mitad son con productos manufacturados... en la mayoría de países que adoptaron políticas activas de distribución de la renta (en América Latina), la economía creció por encima del promedio mundial. Y que el desempleo de la región ha bajado del 11,1 % en 2003 a 6 % actual, periodo en el cual el salario mínimo registró un aumento real de 20 % en promedio. A ello se suman los avances en educación y salud. “En suma, nuestros países... están distribuyendo renta, conocimiento y poder”, con lo que las poblaciones han alcanzado un nuevo nivel de derechos, bienestar y participación democrática, del cual “no podemos retroceder”.
No hay duda que esta es una oportunidad importante que tiene la región suramericana de impulsar un proceso de convergencias políticas y económicas, como lo denominó el expresidente colombiano Samper, secretario general de Unasur, de diferentes procesos en curso como lo son el de Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones, el Alba, la Alianza del Pacífico, no solo para consolidar los intercambios económicos regionales, sino avanzar hacia una ciudadanía suramericana que permita a los cuatrocientos millones de habitantes de la región la movilidad laboral, acceso educativo en cualesquiera de los países y algo muy importante, fortalecer la acción de los organismos policiales de la región para luchar de manera coordinada contra diversas formas delictivas trasnacionales; igualmente se propone la creación de un Tribunal Suramericano de Justicia para dirimir controversias entre los países de la región. Todo indica que el relanzamiento de Unasur en esta cumbre de Quito puede ser el inicio del fortalecimiento de procesos regionales de cooperación dentro del respeto por las autonomías de los Estados, que van a beneficiar a todos los países y sus ciudadanos.