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ROMPIENDO EL CELOFÁN UNIVERSIDAD-EMPRESA

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30 de enero de 2018

Una de las excusas más recurrentes para innovar se sustenta en los “cuando”. Es decir, innovaré cuando tenga más tiempo, cuando tenga más presupuesto, cuando tenga más equipo de trabajo. En fin, siempre esperando algo para poder iniciar, excusas que en el mundo de disrupción tecnológica son fatales. La velocidad de cambio nos está obligando a ser más atrevidos, a entender más rápidamente, no solamente las tecnologías, sino también los cambios culturales y de comportamientos de las nuevas generaciones, y a conectarnos contundentemente con sistemas locales y globales de I+D+i.

Las empresas que trabajan con universidades, centros de desarrollo tecnológico, startups, consultores, entidades estatales, aceleradoras de negocios, así como las que visitan ferias, hacen grupos focales con clientes y proveedores, interactúan en redes sociales, tienen más posibilidades, no solo de habilitar un buen sistema de innovación, sino también de acercarse a productos más exitosos en el mercado.

Una de las iniciativas que me seduce cada vez más para resolver retos en las empresas e interactuar con el sistema universitario, desde las diferentes clases del alumno, ha sido la de Interacpedia, startup, creada en Medellín hace un par de años por un joven emprendedor irreverente e inconforme en cierta medida del sistema educativo mundial. Santiago, fundador de la empresa, busca conectar miles de estudiantes desde sus clases, en las diferentes universidades colombianas, para que resuelvan retos de las empresas. Esto, aprovechando que los estudiantes están inmersos en un sistema de apoyo importante con profesores, laboratorios, redes de alianzas de la misma universidad, compañeros de clase y, por supuesto, todo el acompañamiento de la empresa y sus diferentes áreas técnicas.

Hace algunos años conocí una empresa consultora israelita que hace algo similar, y su fundador me comentaba que cuando uno enfoca a un equipo de estudiantes para que resuelvan un reto empresarial, las probabilidades de éxito rondan el 90 %. Por lo general, se termina con un prototipo funcional para empezar a testear en el mercado y para perfeccionar. En la actualidad Interacpedia ha llegado a más de 300 organizaciones, alrededor de 800 clases, 2500 proyectos de estudiantes, 35000 ideas con más de 400 retos trabajados. Lo más interesante es que el estudiante no tiene que esperar a estar en séptimo semestre para empezar a conocer e interactuar con las realidades empresariales, porque bajo este modelo lo hace casi desde el inicio de su carrera.

Al final, un estudiante que haya pasado por este programa tendrá una mayor visión y conocimiento que uno que no lo haya hecho, dominará metodologías de creatividad, desarrollo de producto y estará mejor preparado para afrontar las realidades empresariales o para convertirse en emprendedor. Por el lado de la empresa fortalecerá su red de trabajo colaborativo, afianzará su sistema de innovación abierta, y probablemente alcanzará un prototipo relacionado con el reto planteado. Pero lo mejor de todo, es que estaremos enrutados en un sistema que nos lleve a romper ese delgado celofán que hay entre universidad y empresa. En otras palabras, dejaremos de creer que las universidades no forman los profesionales que la empresa necesita, y desde las universidades dejarán de plantear que las empresas no definen con claridad qué profesional necesitan.