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Salve a los refugiados en la berma

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14 de agosto de 2016

Para millones de civiles sirios atrapados durante cinco años por una guerra implacable, la asistencia de emergencia y ni hablar de refugio, están fuera de su alcance. Pero para los 75.000 desplazados atrapados en la frontera desértica de Jordania con Siria, la salvación está a apenas a yardas de distancia. A diferencia de muchos de sus conciudadanos, ellos pueden ser salvados. Así que ¿por qué, en efecto, han sido abandonados?

Están organizados en un estilo de zona de amortiguación en un pedazo de tierra inhóspito, gran parte de él dentro de territorio jordano, al norte de la frontera oficial de Jordania. Pero esa frontera está cerrada, lo cual previene que la asistencia de emergencia llegue a estos refugiados desesperados y al mismo tiempo no les permite buscar la seguridad. Si se mueven, arriesgan ser retrocedidos hacia Siria o morir en el duro desierto. Ambas opciones son moralmente intolerables y completamente evitables.

Los refugiados se han aglomerado en campamentos improvisados en un sector conocido como la berma, llamado así por su distintiva barrera de arena, la cual marca una tierra de nadie de una milla de largo entre Siria y Jordania. Bases militares, retenes y patrullas salpican el sector, junto con varios grupos armados sirios, algunos de los cuales se mezclan entre los refugiados.

Desde el comienzo de la guerra de Siria en el 2011, el sector alrededor de la berma ha servido como punto de entrada hacia la seguridad en Jordania lejos de la implacable violencia en Siria. Pero el 21 de junio, Jordania cerró su frontera norte después de un carrobomba ese día en una base militar jordana cercana.

A través de las últimas siete semanas, agencias de auxilio en Jordania no han podido llegar hasta la berma. Abastecimientos adecuados de comida, agua e implementos médicos no están llegando a los refugiados, justo cuando las temperaturas veraniegas están empezando a elevarse. Tormentas de arena destrozan las carpas improvisadas con regularidad.

Con la frontera cerrada, una cuerda salvavidas crucial se ha roto, amenazando con la muerte por hambre, enfermedad, hipertermia o complicaciones médicas que no reciben tratamiento. Aunque algo de agua es suministrada por una tubería rudimentaria, no es claro cuántos refugiados tienen acceso a ella.

Lo que sí es claro es que la asistencia médica no está llegando. Sólo esta semana, equipos de Médicos Sin Fronteras en Jordania recibieron informes de parte de personal de las Naciones Unidas que dicen que mujeres embarazadas en la berma habían muerto durante el parto. Según las Naciones Unidas, cuatro de cinco de los refugiados en la berma son mujeres o niños.

Ahora enfermedades transmisibles como el cólera y la hepatitis A y E amenazan con esparcirse. Hay informes de malnutrición que empeora.

En el transcurso de la guerra siria, Jordania ha demostrado increíble hospitalidad recibiendo a casi 700.000 refugiados, lo cual añade considerable presión a su sistema de salud y otros servicios sociales.

Pero dejar a los refugiados en la berma no sólo amenaza con manchar la admirable imagen de Jordania. Poner en aún más peligro sus vidas violaría la ley internacional que gobierna la protección y el tratamiento de civiles desplazados por la guerra.

Jordania debe recibir ayuda para sostener su propio récord admirable de salvar vidas sirias, ya sea recibiendo a los refugiados o trasladándolos a lugares seguros.

Tantos otros sirios están más allá de ayuda en este momento. Al menos salvemos a quienes realmente pueden ser salvados.