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SANTOS: ¿EL LíDER DEL 2016?

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30 de diciembre de 2016

Líder es la persona que con sus ideas y sus acciones se adelanta a los designios de su tiempo o por lo menos interpreta adecuadamente los anhelos de su comunidad. A través de la historia se caracterizan dos clases de líderes: Aquellos que con su energía, altivez y agilidad, son capaces de crear una dependencia por parte de las masas, a tal punto que se presentan como una especie de salvadores para el momento histórico. Se explican mediante las denominadas teorías del mesianismo y de Adán. Son mesiánicos, porque se consideran salvadores de la sociedad en la que viven. Representan el síndrome de Adán, porque tanto ellos como sus seguidores creen que con ese tipo de líderes surge un nuevo momento en la historia, que antes de ellos no existían posibilidades y que su aparición se vislumbra como la llegada del mesías que por primera vez irrumpe en el destino de una sociedad nación.

Pero también han surgido otro tipo de líderes, muchas veces señalados por los analistas como “contra-líderes”. No se caracterizan por un carácter imponente, en ocasiones van construyendo su movimiento a través de pequeñas y prudentes decisiones.

En principio no generan credibilidad. Su gran virtud es la paciencia, la inteligencia y saber interpretar el momento social. En ocasiones su trascendencia solo se experimenta mucho después de sus acciones. No generan grandes corrientes de fanáticos, tampoco los odios que originan los líderes mesiánicos. Su vida parece gris, pero como dice el evangelio, por sus obras los conoceréis. Precisamente, el primero fue Jesús, durante su tránsito terrestre fungió como simple predicador, a su muerte no se sabía a ciencia cierta la trascendencia de su mensaje. La historia presenta muchos líderes de este talante, desde el discurso razonado de Aristóteles, el pensamiento de Cicerón, la palabra de San Agustín y Tomás de Aquino, el discurso de Gandhi y el sacrificio de Mandela.

Colombia no ha sido la excepción a esta dicotomía universal, al lado de grandes líderes, hombres mesiánicos, el último de los cuales puede ser el expresidente Álvaro Uribe, aparecen personalidades de talante discreto, con un gran poder de la estrategia y una gran visión del momento histórico. Es difícil señalar sin omitir. Nuestra historia del siglo XX enseña personalidades que marcaron momentos histórico inolvidables como Marco Fidel Suarez, cuya honestidad fue injustamente cuestionada, Alberto Lleras Camargo, con su gran inteligencia y elocuencia y Darío Echandía, el maestro de la estrategia política.

El presidente Santos es de estos últimos líderes. Aparentemente, sin tener el carisma mesiánico de otros, ha logrado desarrollar un intangible espiritual, que lo presentó como líder adecuado para realizar una esperanza de paz, logrando lo que ningún otro estadista colombiano en el último siglo: sentar a la guerrilla de las Farc, desarmar los espíritus y obtener un gran reconocimiento internacional para el país y sus instituciones, incluyendo el Nobel de Paz, hechos reales, imposibles de ignorar, aún por parte de quienes no estén de acuerdo con su accionar.