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Si la cultura fuera prioridad

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20 de noviembre de 2014

Yo creo profundamente en la cultura. Y cuando hablo de cultura no descarto su definición enorme, pero para este asunto me concentro particularmente en el arte, la literatura, la música, el cine, todo eso que muchos creen puede ser prescindible en nuestra sociedad, porque es visto como un lujo, algo a lo que se aspira, supuestamente, apenas se supera todo lo fundamental.

Pero ¿qué es lo fundamental? Conozco personas que tienen todo resuelto en su vida, pero parecen alérgicos a los libros y son de los que creen que a un museo se va una vez ¿para qué más? De esta forma la ignorancia perpetúa estos espacios como sitios muertos, hace creer que una visita sirve para poner un “chulo” en una lista de pendientes turísticos.

Con esto quiero decir que acceder a la cultura no solo depende de tener mucho o poco dinero, como algunos creen, para acceder a la cultura hay que querer, hay que tomarse el trabajo de darle el lugar que se merece en una sociedad hasta que esta piense que sin cultura un país entero carece de gracia.

Juan José Millás escribió hace un tiempo que “ir a cine, escuchar a Beethoven, leer a Dostoievski o visitar el Museo del Prado no son formas de consumo. Son formas de vida”. Yo estoy de acuerdo con eso, por lo mismo me cuesta entender por qué muchos no se interesan por leer o escuchar un concierto de música clásica, por ejemplo. Los gobiernos también son culpables de esto, porque siempre están priorizando cosas que tampoco se ven en la realidad, como la salud y la seguridad. A veces pienso que de tanto intentar resolver los problemas directamente, sin una transformación de fondo de los ciudadanos y de los sistemas, nada se logra y en esto la cultura ayudaría mucho, la cultura, indiscutiblemente hace personas más sensibles y un poco de esto nos caería muy bien en una sociedad tan dada a la indiferencia. Si la cultura fuera una prioridad en los presupuestos, no sé por qué, creo que las cosas serían muy distintas.

Curiosamente en España, a raíz del poco interés que este gobierno ha mostrado por la cultura, varios artistas han renunciado a premios nacionales cargados de una buena cantidad de euros, lo hizo Javier Marías y recientemente la fotógrafa Colita y el violagambista Jordi Savall. Este último lamentó que el reconocimiento viniera de un Estado responsable del “dramático desinterés y de la grave incompetencia en la defensa y la promoción del arte y de sus creadores”.

Justamente Millás manifestaba que al recortar las ayudas económicas al cine, al teatro, a la educación se recortan las formas de vida actualmente existentes. Pero esto no lo entienden ciertas personas que ven en la cultura un capricho, un lujo innecesario. La cultura es una de las grandes inversiones, yo no sé qué esperan algunos para promover este asunto que nos ayudaría a resolver, como debe ser, las supuestas necesidades inmediatas.