¿Sí se cumplirá?
En buena hora se han establecido sanciones para quienes, en las campañas, prometen y luego no cumplen con lo prometido. Con esto se ha querido que sea cierto lo que se promete al votante. Que no se hagan promesas que de antemano se sabe que son irrealizables, que no se siga engañando al pueblo con falsas ilusiones.
En la presente campaña para el plebiscito se promete la paz. “Vote por la paz”, dice la publicidad oficial. La paz que queremos los colombianos es la ausencia de violencia en el territorio colombiano. Que se acabe la violencia de las armas, la violencia del secuestro, la violencia de la vinculación de niños a los grupos armados, la violencia de la extorsión y tantas otras formas de violencia que padecemos.
¿Cuánto tiempo hay que darle al gobierno de Juanpa (como le gusta que le digamos) para que haya una verdadera paz en Colombia? O será que también tendremos que aceptar la impunidad a falta de la verdad. Vote por la paz aunque siga la violencia, debería ser el eslogan verdadero. Para el incumplimiento hay la revocatoria del mandato. ¿Se aplicará?
Me pregunto si para conseguir la paz con las Farc habrá que seguir aceptando las exigencias de la guerrilla, como lo afirma en una intervención “Pastor Alape”, uno de los jefes en La Habana. En el atril que ya conocemos de memoria en la capital cubana, este jefe guerrillero dijo: “Y ahora lo reiteramos, que conceptos como transición, desmovilización y entrega de armas no existen en la gramática del acuerdo de La Habana, ni mucho menos en el lenguaje de la guerrilla. El acuerdo general de La Habana, en el punto tres, final del conflicto, numeral dos, no dice dejación de las armas de las Farc, lo que se lee textualmente, sin ambigüedades, es dejación de las armas, siendo obvio que cualesquiera sean sus implicaciones, tocan con las dos partes contendientes. Dentro de nuestra visión, este asunto que requiere de una larga tregua e implementación de acuerdos, significa la no utilización de las armas para hacer política. Esto es válido para la guerrilla y para el Estado”.
Quedan claros varios puntos que se han denunciado por quienes queremos una paz sin entrega. El Gobierno ha igualado a la guerrilla con nuestras fuerzas militares cuando se habla, como lo dice también el jefe guerrillero, “Tocan con las dos partes en conflicto”. Una parte la guerrilla y la otra parte nuestras gloriosas Fuerzas Armadas. No podemos aceptar la dejación de armas por parte de las fuerzas constitucionales e igualarlas con la subversión.
Queda claro también que, según el jefe guerrillero, los conceptos de transición, desmovilización y entrega de armas no existen en el lenguaje de la guerrilla ni en lo convenido en la mesa de negociaciones.
Eso es lo que, quienes queremos una paz negociada pero sin impunidad ni entrega, hemos denunciado y atacaremos hasta cuando el pueblo colombiano se dé cuenta o hasta cuando quedemos en manos de los terroristas, narcotraficantes para lamentarnos del error de quienes creyeron en la buena voluntad de quien no conoce ese término.
En el plebiscito hay que votar y hay que votar en contra del entreguista a las Farc. Hay que votar NO.