Columnistas

Si y No

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10 de octubre de 2016

De la agitada semana que acabamos de pasar, deben quedarnos, por decir lo menos, lecciones que sirvan como motor para continuar trabajando por ese bien superior que nos ha convocado: una paz sostenible.

Si queremos que sea posible un Acuerdo Nacional por la Paz, como muchos sectores, grupos sociales y colectivos lo han expresado, es necesario que empecemos a impulsar nuevos Sí para buscar salidas y nuevos No para impedir que un camino más sólido de alcanzarla se frustre.

Un nuevo Sí, ya lo entregó el Gobierno al convocar a líderes opositores y abrir la puerta al diálogo. Ese encuentro con mensajes optimistas y rodeado de cordialidad transmitió sensatez y ayudó a recuperar la confianza en momentos de incertidumbre. Otro Sí, muy esperado, fue el de las Farc, con la intención de seguir en conversaciones y evitar el recurso a las armas.

En el ideario están miles de Sí expresados por quienes han salido a las calles, para pedir pacíficamente que el acuerdo continúe; que la búsqueda de ese objetivo común, no cese. Y en la memoria, aún retumban las voces de las Alabaoras de Bojayá, 10 mujeres que en representación de esa región que conoció la cara más cruel del conflicto, rimaron por la paz: “Nos sentimos muy contentos, llenos de felicidad, que la guerrilla de las Farc las armas van a dejar... Queremos justicia y paz, que le venga de corazón, pa’ que llegue a nuestros campos salud, paz y educación”. Un Sí para el premio nobel al señor Presidente Santos.

Y ojalá, a todos esos Sí, nunca les falte el buen comportamiento ciudadano. Que sigamos, como señala Yezid Arteta Dávila, “defendiendo con pasión nuestras ideas, sin pasar a los golpes”.

Pero en este camino, que aún no acaba, falta convocar y con mucha fuerza a un No. El Editorial de El Colombiano del 6 de octubre es sabio al respecto y su título es más que elocuente: Trabajar la paz, no la pasarela. Dice en uno de sus partes: “Lo que hay que reiterar es que esta coyuntura no debe usarse para proselitismos electorales ni para convertir el escollo en el que se encuentran los acuerdos con las Farc en una pasarela para promover protagonismos o catapultar candidaturas. La crisis que hay que abordar y solucionar es seria, y el mensaje del plebiscito no era para definir cábalas partidistas”.

Que esta sea la oportunidad para que todos nos montemos en el escenario que se planteó hace 19 años, en ese ejercicio de construcción colectiva denominado Destino Colombia, donde académicos, campesinos, empresarios, alzados en armas, iglesia, indígenas, medios y militares, trabajaron para identificar caminos alternativos para la solución o no, del conflicto armado. Quedó en evidencia, como resultado, que el más exigente pero promisorio, es el escenario donde “La unión hace la fuerza”. Síntesis de lo que significa una paz sostenible y duradera. Un propósito irrenunciable, y que hoy, más que nunca, está vigente.

* Presidente Proantioquia.