Columnistas

SIENDO HUMANO

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01 de noviembre de 2016

Por Jenny Verónica Valencia Q.
Universidad de Antioquia

Lic. en Lengua Castellana, 5° semestre
jeny_96.13@hotmail.com
Muchas veces me he encontrado sentada en una silla del metro viendo a la gente pensar, observo los rostros cansados, los pies temblorosos por unos zapatos estrechos y las miradas perdidas viendo las luces pasar rápidamente al otro lado de la ventanilla o delante de la pantalla de un teléfono móvil. En cada estación suben y bajan cientos de personas, todas con apariencias distintas, ojos de tantos color café que seguramente aún no han sido nombrados, otras con labios rosados, rojos y hasta amarillos. Veo cómo se estrujan unos a otros, pareciera una carrera hasta la salida; y pienso que llevamos tantos años conviviendo en este mundo llamado Tierra y aún no sabemos lo que es ser humano, la vista está centrada entre dos paredes donde limitan el mí y el yo, y el otro ni asoma a la lumbre de ser visible. De pronto recuerdo los colores del semáforo, rojo, amarillo y verde, situados en las autopistas repletas de autos y de contaminación, de ruido y de prisa, semáforos que cuidan mejor de la vida que un humano, un semáforo sabe cuándo cambiar de color para dar paso al transeúnte distraído con su celular que cruza cuando está en rojo y luego aparece en los noticieros una denuncia en contra de un taxista impertinente.

Cuidar la vida dejó de ser una prioridad, al parecer la mortalidad se queda en casa procurando terminar de ver la serie que tantas veces había comenzado, y así, deambulamos por las calles del mundo creyendo ser superhéroes, desafiando las leyes de la realidad y bueno, de la soledad; donde los emoticones sonríen más que un niño y el Wifi es más buscado que una amistad, donde las cartas de cumpleaños se convirtieron en protocolos de educación y un mensaje de buenos días tarea del horóscopo.

¿Será que dejamos de sentir? no lo sé, no sé cuándo fue la última vez que deseé tener en serio a una persona a mi lado, tal vez bajo tantas noches de lluvia y lectura interrumpida por las interferencias de un mensaje, casi siempre sin importancia. ¿Será que dejamos de escuchar? no lo sé, no recuerdo cuál fue el último susurro del amor de mi vida, tal vez estaba distraída por las sirenas de aquella ambulancia, ¿será que dejé de ser humana? No sé, estaba en el metro viendo a la gente pensar, cuando llegué a mi estación y me sacaron a codazos hasta llegar a la línea amarilla.

*Taller de Opinión es un proyecto deEl Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opiniónjoven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidadese instituciones vinculadas con el proyecto.