Columnistas

Sin miedo a naufragar

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18 de abril de 2016

Por Boris Alvarez Alzate

Universidad Pontificia Bolivariana

Facultad de Ciencias Pol. 5° semestre

sanboris2@hotmail.com

Rumoran los antiguos que, en otros tiempos, el territorio que hoy es Colombia fue solo un lugar de paso, un simple camino, una vía entre el centro y el sur de américa, entre los incas y los aztecas. Y, rumoran los marinos que cuando el barco empieza a hundirse, son las ratas quienes huyen primero. Muy pocos osados hacen del camino su hogar, en la tempestad no hay lugar para las ratas.

Al son de hoy, pocas cosas han cambiado, los rumores se confirman. En mi país, en mi barco, todos estamos atentos a saltar por la borda, como ratas, tras la menor turbulencia. Preferiríamos viajar en un navío alemán, en un buque británico o en un crucero Dubái de lujo con láminas de oro. Nos quedamos en Colombia por resignación, esperando cualquier chance para largarnos. Así nos educaron, bajo la lógica del sálvese quien pueda.

Nuestros niños sueñan jugar en el Real Madrid; tantos universitarios añorando estudiar en Lovaina–Bélgica y ninguno de ellos preocupado por lo que pasa en Lovaina–Medellín.

Sin embargo, hoy entendí que para jugar fútbol basta con 4 piedras, una pelota y amigos; que el conocimiento pertenece al mar y no a los barcos, que bibliotecas hay en todos lados y que por cada rata hay un Garzón y un Gaitán y un Galán dispuestos a hundirse.

Yo también quiero gritar, con júbilo inmortal, ¡Oh gloria inmarcesible!, sin miedo a naufragar, dispuesto, como ellos, a hundirme en este barco. Y hundirse “en”, es diferente a hundirse “con”, pues no le estoy pronosticando una tragedia a mi bandera. Por el contrario, como creo tanto en esos colores, pretendo sumergirme en sus entrañas y llegar hasta lo más hondo, hasta el origen de la luz que se transforma en amarillo, azul y rojo.

Demos un poco de veneno Garzón a las ratas que huyen gritando “me voy porque esto no es mío”. Tengamos fe en la tierra que nos eligió. Si le sumamos al barco nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestro oxígeno, no solo superaremos el trágico destino del Titanic, también podremos volar . n

*Taller de Opinión es un proyecto deEl Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opiniónjoven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidadese instituciones vinculadas con el proyecto.