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SOBRE NÚMEROS BINARIOS

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07 de mayo de 2016

Estación Del Uno al Cero, donde se reúnen los que van y los que no vienen, lo cierto y lo falso, lo que es y lo que se anula, lo que es sí y es no, lo que hay y no hay, lo que configura los extremos (en extremis), lo prendido y apagado (el On y el Off), el cuerpo que entra en el otro y configura una forma pero altera el contenido, lo que es A y Be (multiplicando) o A o Be (dividiendo), y donde debería haber una estatua de Boole, el matemático, que se creó un álgebra para explicar la teoría de conjuntos y la de circuitos, que es lo que va por un lado (A y) o por dos lados (A o), estableciendo lo que es medido y pesado en un tiempo y, en esta cuantificación, resulta susceptible de ser transformado, porque en el lenguaje matemático la cosa existe para ser entendida y atrapada (es lo científico), en tanto que en el lenguaje de palabras la cosa es sin más posibilidad que adornarla, negarla, entenderla mal, darla por hecho, convertirla en referencia o en pasado incierto, que es la suma de tormento y delirio.

El sistema binario, compuesto por uno y cero, siendo el uno lo que existe y el cero lo que niega, o en términos de filosofía práctica, lo que es y lo confronta, es lo que certifica y cuantifica los procesos en serie, susceptibles de ser detenidos cuando una de las partes falla o cierra el proceso (una llave de agua, por ejemplo; una cadena de valor en el proceso industrial) y también los procesos paralelos, en lo que si algo se cierra lo otro conecta y así todo sigue funcionando. Y si esto se lleva a la mente o a la política, lo Cero es tercer mundo y lo Uno desarrollo. Y es que el sistema binario, que resulta siendo algebraico, proporciona igualdades y desigualdades, eleva y disminuye, crea la relación entre variables (lo que se tiene que tener en cuenta) o rompe esa relación y al final da un resultado para acierto o error.

Y en esto de unos y ceros, de energía que avanza o se devuelve (creando un corto circuito), de procesos que se detienen porque, como sucede entre nosotros, entre muchos Unos aparece el Cero, personaje muy común en juntas, diseñadores de planes de desarrollo con intenciones políticas contrarias, gente que habla de experticias que niegan lo experimentado o que simplemente se opone a que las cosas avancen y proponen empezar otra vez de cero, lo binario, que sería un proceso en orden (ojalá paralelo), es una especie de burla y un legitimador de atrasos (procesos detenidos), un indicador de pobreza en crecimiento y de posiciones contrarias a lo que calma. Y claro, los Unos (1.1.1) se desordenan y los ceros (0.0.0) obstaculizan, marcando error por todas partes y haciendo corto aquí y allá. Y si...

Acotación: permitir y luego anular, empezar un proceso y después detenerlo, cargarse de energía para avanzar y luego devolverla, dar un paso y devolverse dos, crean un sistema de cortos permanentes (quizá posible entre los cuantos de energía), siendo y no siendo, dando el sí y regresando al no. Y bueno ahí vamos, en más ceros que unos .