SOBRE SER MAESTRO AQUÍ
Estación No Sé, en la que toman el metro de la mañana y de la noche los que saben algo y viven de repetirlo sin renovarlo, los que reflexionan y se asustan, los que mezclan una cosa con otra y logran una tercera que es mejor no decirla, los que ya ni saben por estar llenando formatos, los que creen en algo mientras los alumnos no creen en nada, los que van de reunión en reunión y ahí lo que saben termina siendo otra cosa, los que descubren que saber es bueno pero los amenazan con el rigor y así no paran de repetir lo que ya ni se sabe ni sirve, los que comienzan bien y al final, por agotamiento, dejan todo al carajo, los que suben y los bajan porque es más seguro igualarse por lo bajo, los que persisten en enseñar y terminan siendo sospechosos, los que construyen con los alumnos y son sujetos de envidias, los que tratan de hacer ciudadanos pero la administración de la ciudad no los deja, en fin, en ese metro mañanero o de las seis de la tarde, van los maestros que son y otros a los que algo les pasa.
La suerte de un país son sus maestros y no los planes de educación que diseñan los tecnócratas obedeciendo a intereses de supuesta globalización, como si el mundo fuera homogéneo y no heterogéneo, compuesto por una misma visión y no por muchas. Y aquí es donde aparece el problema de la educación que tenemos, que obliga a educar por fuera del contexto para que el alumno no sepa quién es él (su historia) ni qué hacer en la porción de tierra que habita (su geografía), perdiendo su particularidad e ingresando en un cuadro de logros en el que el alumno solo alcanza una nota y no un saber que le diga que en lo general uno se pierde y solo en saber dónde está se encuentra. Y esto lo saben los maestros, que la cercanía construye la realidad. Pero el sistema los aleja de lo cercano, que es el enseñar que aprender es algo bueno.
Matemáticas, física, química, biología, geografía, historia, filosofía, literatura, oficios manuales (lo esencial), ¿qué estamos haciendo con estas disciplinas? ¿Las hacemos sentir como algo necesario para estar vivo? No, de acuerdo al sistema, aparecen como respuestas a preguntas que los alumnos no hacen y que los maestros almacenan, a manera de distractores y no de elementos básicos para no tener miedo y entender que saber es bueno para ser un humano libre y predispuesto a relacionarse con lo que existe. Porque la enseñanza es eso: liberar a la gente de la ignorancia y enseñarle a argumentar (la palabra escuela, de schola, es eso, argumentación) sobre el aquí y el ahora, sobre la posición del otro y las posibilidades con él. Sin embargo, el enseñar para vivir se ha convertido en saber para no confrontar. Y...
Acotación: los maestros, a lo largo de la historia, han preparado a los muchachos para entender la porción de tierra en que se viven, lo que ha pasado aquí y lo pensado y hecho por los más cercanos. Y, a partir de lo más cercano, se llega a lo más lejano. Pero hoy es siempre la lejanía, lo que está allá y claro, nos perdemos aquí.