Columnistas

Tener huevos

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29 de noviembre de 2016

Por Juan Pablo Pineda Arteaga
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 7° semestre pinedajpp13@gmail.com

Una vez le escuché a un médico experto en los avatares de la siquiatría que el cerebro trabaja el 90 % del tiempo en modo automático. Palabras menos, él dijo: “La mayor parte del tiempo nosotros hacemos las cosas porque las sabemos hacer, pero no estamos realmente pensando, sino haciendo. El cerebro, solo, hace todo”. Saber si eso es cierto se nos escapa a muchos. Por lo menos desde el conocimiento preciso. Pero, hay momentos en los que podría decirse que, realmente, deberíamos ser más conscientes de qué es lo que hace nuestro cerebro.

Hace unos días Teófilo Gutiérrez, el delantero barranquillero, demostró que pensar no es un asunto que hagamos siempre. Mucho menos cuando las emociones se enarbolan y nos encontramos ante alguien o algo que puede ser catalogado como nuestro opuesto, nuestro enemigo. El gesto de este hombre díscolo en la Bombonera no fue más que la exhibición de un instante en el que no se piensa: no se piensa en las consecuencias posibles, no se piensa en los sentidos de los actos, no se piensa en la imagen generada. No se piensa, a fin de cuentas, en muchas cosas.

No obstante, tan lamentable como el innecesario gesto de la banda cruzada sobre la camiseta de un equipo ajeno a la gran rivalidad de los dos grandes del fútbol argentino, resulta leer a muchos escribir “Teo, qué huevos grandes los que tenés”. Lo es también, para alguien que cursa la carrera de periodismo, escuchar lo mismo de quienes fungen como “ejemplos” o modelos a seguir. Avalar esas actitudes desde el periodismo es olvidar una de las funciones obligantes de esta labor: ayudar a formar a la ciudadanía; ser precisos en los comentarios y aportar conceptos de construyan.

Sí, seguro que para provocar a la hinchada de Boca Juniors, en su estadio, se necesitan huevos. Aunque más se necesita cerebro para saber qué es prudente y qué no. Más se necesita tener el cerebro en modo “manual” y no en “automático”. Y, así como en ese caso, más necesitamos ser dueños de nuestros actos en momentos quirúrgicos. La cotidianidad requiere de serenidad consensuada y no de imprudencia inmediata. La sociedad necesita más personas pensando y menos gente reaccionando. Es bueno tener huevos, sí. Pero es muy malo no tener cerebro.

*Taller de Opinión es un proyecto de
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