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Tengo un sueño: Nairo gana el tour

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10 de julio de 2016

La última imagen que tengo, Nairo, antes de despertarme, es que hoy cruzabas la meta en Andorra de primero. Que eras capaz, por fin, de derrotar sin discusiones a ese fabuloso rival, y tal vez uno de los mejores corredores de la historia, que se llama Chris Froome.

Como ganabas por más de 50 segundos esta etapa en un fuera de categoría, en mis sueños, creo que te pusiste el Maillot June. Amarillo en francés, es junio, es el verano. Empezabas, Nairo, a vestir esa bella, esa hermosa prenda, que, creo, no soltarás hasta el final.

Sueño con ver tu rostro afilado que llega a París bañado en sudor, y seguro será en lágrimas, para subir a lo más alto del podio, después de vencer a un guerrero que dio todo por no cederte el trono.

Es un pálpito, es una pulsación, es una intuición, Nairo, que después de vencer a la muerte cuando eras un niño, ahora vencerás al mundo en la carrera más vista del planeta. La más dura, la más técnica, la más inteligente, la más encopetada, como lo es Francia.

Entonces, tú, que representas una especie de antihéroe, que cargas los genes milenarios de América, de esa América India, de esa América que come maíz, y que labra el huerto, te pondrás esa hermosa camiseta, esa con la que soñaron Flórez, Wilches, Herrera, Parra, Mejía, Soler, Botero. Esa que desvela a un país que se levanta a viajar por la radio, y sobre los radios de la bicicleta, a través de un paisaje salvaje y mágico. Retador. Inhóspito.

Ayer Froome descolgó con un riesgo y una valentía que jamás habíamos visto. Se tiró sobre la parte delantera de la bicicleta y sorprendió al mundo. Es fabuloso lo que protagonizó, como si estuviese muy necesitado de sacarte segundos, de arañarte el tiempo necesario para no perder su trono. Ese rubio, con pinta de jirafa, se lanzó al vacío y ganó.

Pero todo me dice, vuelvo y te digo, Nairo, que hoy te vestirás de amarillo. Mi sensación es que ya no puedes esconder más tu silencio, tu prudencia y tu guapura. Hoy vas a estallar la más gandiosa carrera por etapas que conozca la humanidad. Y serás jefe. El jefe de jefes. El “capo di tutti le capi”. Este país debe asombrarse más y amar más lo que haces por él. Cómo batallas entre gente que viene de viejas armaduras y guerras. Hombres que saben despertar a sufrir.

Tengo un sueño, Nairo: ganarás uno de los mejores “tures” de la historia. Tú nombre ya será para nosotros el de un ídolo, el de un jefe de filas que fue capaz de salir de Cómbita y Arcabuco a conquistar a París y a enamorar al mundo.

Este es mi sueño, muchacho. Esta es mi ilusión compatriota. Tal vez solo sean sueños, solo sea gloria desmenuzándose en la almohada. Pero creo que será realidad.