Tiempos de impotencia mundial
Por Juliana Gómez Restrepo
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 8° semestre
juliana.gomezres@upb.edu.co
Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia para suceder a Hugo Chávez, el 19 de abril de 2013, los ojos del mundo no han quitado la mirada de Venezuela, en donde han visto con horror las arbitrariedades que el régimen Chavista adelanta y con pasos agigantados, desde ese fatídico día, en el que el futuro de los venezolanos se tornó incierto. Desde entonces, nuestros vecinos no han parado de expresar su descontento ante tal “dictador”, quien ha sobrepasado todos los límites, al apresar a sus opositores y luchar contra su pueblo, el mismo que por obligación debe defender, dejando como consecuencia más de 74 muertos y un país carente de calidad de vida.
En este siglo, me parece inaudito que ninguna organización internacional haya acudido de inmediato al llamado de los millones de venezolanos que piden a gritos la defensa de sus derechos, los cuales son brutalmente pisoteados por Maduro y la Guardia Nacional. La OEA se pronunció al respecto, y de hecho, contaba con los suficientes votos afirmativos para propinarle al presidente venezolano una buena reprimenda por sus actos, pero oh sorpresa, varios Estados, entre los que se encuentran Granada, Haití, Surinam, Trinidad y Tobago y Antigua y Barbuda, se echaron para atrás, pues estos dependen del petróleo venezolano, y si votaban afirmativo, Maduro tomaría represalias contra ellos. Como dice la canción, es puro chantaje. Por un chantaje millones de personas seguirán sufriendo y pasando necesidades.
En el año 1945 se terminó la II Guerra Mundial, en aquella época, 10 millones de judíos, cifra expuesta por el documental “Los hijos de Hitler”, fueron torturados y exterminados; nadie pudo hacer algo al respecto hasta la liberación por parte de los aliados, quienes a su vez, acabaron con el régimen Nazi; pero ahora en pleno siglo XXI, con todo el desarrollo tecnológico, multimedial y la globalización, ¿cómo es que Maduro sigue tan campante, hasta bailando, mientras sus coterráneos luchan por sus derechos? ¿Cuándo podrán ser liberados de su terrible presente? ¿Qué futuro les espera? Ojalá la ayuda no tarde, y que los que ahora no ven una salida de esa situación, puedan recobrar la esperanza.
*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
e instituciones vinculadas con el proyecto.