TLC y devaluación
En la columna de la semana pasada se mostraba cómo la devaluación constituye una muy buena oportunidad para impulsar la producción de bienes transables agrícolas. Igualmente, se debe aprovechar para promover la diversificación de las exportaciones y la reconversión de las actividades sustitutas de importaciones.
Un asunto coyuntural y que ayuda a mejorar las condiciones de desarrollo de las diversas actividades agropecuarias y muy particularmente las de los bienes no transables (como son las de la yuca, el plátano, y la papa) es la caída del precio del petróleo. Dicha reducción debe manifestarse en una baja en el precio de los principales insumos químicos utilizados en la producción agrícola.
En otras palabras, el escenario de devaluación y de baja en el precio del petróleo luce muy favorable para que el sector agropecuario colombiano asegure tasas de crecimiento más acordes con los potenciales de su riqueza natural. Con ello se dejaría atrás el mediocre y decepcionante crecimiento que durante las últimas décadas se ha tenido.
En estos días la Unión Europea (UE) dio a conocer que, contrario a lo que creen algunos conocidos profetas del desastre, el Acuerdo Comercial que tiene Colombia con ese grupo de países presenta, en su primer año de vigencia, un balance muy favorable para nuestro país.
Según las cifras de comercio de la UE, durante el período agosto de 2013 y julio de 2014 las exportaciones de Colombia a Europa aumentaron 10,2 por ciento y alcanzaron la cifra de 8.200 millones de euros. De acuerdo con este resultado, nuestro país se convirtió en el cuarto proveedor de América Latina para el mercado europeo después de Brasil, México y Chile. Esto significa que Colombia desplazó a Argentina de dicha posición.
Aunque las exportaciones colombianas a la UE siguen estando concentradas en petróleo y carbón (con una participación del 74,5 por ciento) comienza a perfilarse un fenómeno de desconcentración de dichas exportaciones gracias a la diversificación de la oferta de bienes agrícolas e industriales.
Entre las agrícolas, las exportaciones de azúcar (24.5 millones de euros) y atún (14.3 millones) son las que presentan el mayor valor. Luego vienen las de los jugos (casi tres millones). Las ventas de los otros productos fluctúan entre uno y dos millones de euros. Algunos productos como el azúcar, lograron aumentar sus exportaciones gracias a que el Acuerdo les abrió la oportunidad de acceder de manera preferencial al mercado europeo.
Los aumentos en las exportaciones de muchos de los productos de diversificación son muy significativos. Entre ellos están los de las azucenas (600 por ciento), las piñas (500 por ciento), los jugos de frutas tropicales (400 por ciento), los aguacates (107 por ciento), y algunos cítricos (100 por ciento).
Estos resultados no solo ilustran las oportunidades que para las exportaciones agropecuarias representan los TLC sino que evidencian las posibilidades reales que tiene Colombia de diversificar sus exportaciones.
Para alcanzar el máximo aprovechamiento del escenario de devaluación y de profundización de los TLC es fundamental disponer de un marco de políticas sectoriales que promueva la productividad. El problema es que este no existe.