TRIPADVISOR Y LA MEMORIA DEL CONFLICTO EN MEDELLÍN
Por SANTIAGO LEYVA BOTERO
sleyvabo@eafit.edu.co
Hace apenas una semana TripAdvisor, el mayor portal de viajes del mundo, escogió a Medellín como el mejor destino turístico de América del Sur. Esto sugiere que la ciudad queda por encima de lugares que han estado en el imaginario global como el símbolo de esta región, es decir sitios como Cuzco, Río de Janeiro o Buenos Aires.
También esta semana se anunció que en 2017 llegaron a la ciudad más de 700.000 turistas, cifra que viene en aumento desde los 270.000 en 2008. La importancia económica de este nuevo sector es innegable, pero los retos que inician con estos cambios apenas comienzan a ser entendidos. Entre muchos otros, existe un asunto urgente que es necesario atender en el marco de esta oportunidad: la ciudad debe repensar la manera como la creciente industria turística narra la memoria del conflicto urbano.
En este momento, los turistas se mueven por la ciudad y realmente no tienen acceso a una narrativa pública estructurada y bien pensada de lo que aconteció en esta ciudad en los últimos treinta años. De esta manera, los turistas llegan con las ideas preconcebidas de la serie de Netflix (Narcos) y poco se hace para que se vayan con una visión más integral. Por ejemplo, el tour de medio día más recomendado por TripAdvisor se centra en rememorar el papel de victimarios como Pablo Escobar, ofreciendo rutas que recuerdan los lugares donde vivió, luchó y murió.
Es cierto que existen espacios con otra óptica, como el llamado Grafitour, que narra la manera como las organizaciones sociales de artistas callejeros han tenido un rol importante en el cambio de la Comuna 13. Pero se trata todavía de visiones muy locales, que es necesario complementar con una narrativa más global de lo que aconteció. Igualmente, resaltan en la oferta cultural espacios como el Museo Casa de la Memoria, pero este solo aparece en el lugar 24 en las recomendaciones de TripAdvisor, por debajo de lugares como el Planetario, el Pueblito Paisa y el Museo el Castillo. Sobresale también que no existan oficinas públicas de turismo en al menos 10 o 15 sitios claves de la ciudad, que tengan el rol fundamental de ayudar a construir otras narrativas sobre el futuro y de mostrar otros recorridos posibles.
En el mismo sentido, se puede señalar que en la ciudad hace falta darles un mayor reconocimiento a los héroes cotidianos que resistieron cuando la crisis estaba en su punto máximo. Hablo de los líderes sociales que con sus movimientos mostraron la necesidad de incluir a otros, de jueces que se resistieron a ser comprados, de policías y periodistas que siguieron haciendo su trabajo a pesar de las bombas, y de políticos que siguieron gestionando al Estado a pesar del riesgo para su propia vida.
En pocas palabras, hace falta pensar en nuevos instrumentos para narrar nuestra historia urbana. Tenemos una gran historia de transformación, pero una narrativa pública que aún no logra influir en la experiencia de quienes deciden visitarnos.