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Trump nos llevará de regreso a “Fuego y Furia”?

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02 de marzo de 2019

Por VICTOR CHA

Habiendo participado en negociaciones nucleares con Corea del Norte, sé a qué huele el fracaso. La truncada cumbre de Hanoi, que concluyó abruptamente sin acuerdo entre Donald Trump y Kim Jong Un, tuvo un hedor terrible.

Había altas expectativas para esta segunda reunión entre líderes americanos y norcoreanos después de la falta de progreso en los compromisos de desnuclearización hechos en su primera cumbre, en Singapur el verano pasado. Y, sin embargo, Trump y Kim no sólo no ofrecieron más promesas vacías, sino que se negaron a firmar una declaración conjunta, cancelaron su plan de un almuerzo ceremonial y se saltaron la conferencia de prensa conjunta.

Este resultado no debería ser necesariamente una sorpresa. Se supone que las cumbres presidenciales sean laboriosamente manufacturadas para el éxito por diplomáticos. Esta no lo fue. El entusiasmo de Trump por tener la reunión de alto nivel temprano, contravino el consejo de sus mejores asesores de hacer el trabajo necesario antes de poner al presidente frente al líder norcoreano nuevamente.

La especulación antes de la cumbre era que Pyongyang podría entregar algunas de sus instalaciones nucleares para inspección internacional y ofrecer un congelamiento de las operaciones, en otros; a cambio, Estados Unidos podría considerar el levantamiento parcial de las sanciones económicas, el establecimiento de oficinas de enlace como un primer paso hacia la normalización diplomática, y tal vez declarar el fin oficial de la Guerra de Corea. Estas son muchas partes móviles, lo que habla del hecho de que negociar con Corea del Norte es, o al menos implica, ciencia especial.

Aunque el presidente nunca debió haberse puesto en esta posición, en todo caso probablemente hizo lo correcto al abandonar Hanoi con las manos vacías. Ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo. Al parecer Kim quería entregar sólo algunas instalaciones nucleares para congelamiento e inspección, incluyendo el complejo de reactores de Yongbyon, pero a cambio exigió el levantamiento de todas las sanciones de Estados Unidos y las Naciones Unidas. Eso habría sido un trato de tontos. Trump, a su vez, solicitó acceso a instalaciones y bases adicionales que son más cruciales para el programa nuclear del Norte. Kim se resistió.

Pero ¿qué sigue? El secretario de Estado Mike Pompeo y Trump trataron de poner la mejor cara que pudieron en Hanoi. Pero cuando las cumbres de los líderes no llegan a un acuerdo, la diplomacia, por definición, llegó al final de su cuerda.

Eso deja una gran incertidumbre hacia el futuro. Los surcoreanos buscarán frenéticamente reuniones con Washington y Pyongyang para intentar recoger los pedazos ofreciendo asistencia humanitaria al Norte y obteniendo reafirmaciones de Trump y Kim en cuanto a que seguirán comprometidos con la diplomacia. Mientras tanto, los norcoreanos ya enviaron a alguien a China a delinear los próximos pasos. Beijing escuchará las quejas tanto de los estadounidenses como de los norcoreanos acerca de que la otra parte no era razonable, pero hará poco para presionar a Pyongyang para que acepte las inspecciones en sus instalaciones nucleares centrales.

No fue hace mucho que Trump estaba tuiteando sobre “fuego y furia” y el conflicto armado entre Corea del Norte y Estados Unidos parecía completamente posible. Afortunadamente, un regreso a ese nivel de tensión parece improbable. Pero la situación fácilmente podría empeorar. Si Washington quiere aumentar la presión sobre Corea del Norte, podría introducir aún más sanciones económicas o reiniciar ejercicios de entrenamiento militar con los surcoreanos.

Las declaraciones tempranas de Trump después de la cumbre no sugieren que moverá la aguja en cuanto a presión económica y militar, y las recientes imágenes de satélites comerciales tampoco sugieren que una prueba de armas de Corea del Norte sea inminente. Pero nos quedan dos problemas inquietantes después de la cumbre de Hanoi: en primer lugar, los líderes no pudieron llegar a un acuerdo sobre el cese de las armas norcoreanas y la producción de material fisionable.

Y en segundo lugar, Trump no estará deseoso de otra cumbre con Kim en un futuro cercano.