Un Bolívar para Bolívar
Después de unas semanas de noticias agobiantes que incluyeron cabrita mutilada y niños brutalmente macheteados, hechos cometidos por energúmenos que ni siquiera son de allá, hoy me doy el gusto de lustrar el nombre de mi pueblo con un hecho amable y reconfortante, como el hallazgo de un cuadro de Simón Bolívar pintado por el maestro Francisco Antonio Cano, que por años estuvo perdido y, ya restaurado, hará guardia de honor en el recinto del Concejo.
A este artista maravilloso un concejal no identificado le encargó a comienzos del siglo XX, tal vez en 1906, un retrato de Simón Bolívar, el héroe que le da su nombre a nuestro municipio.
Cano cobró cuatro mil pesos por el cuadro. Por esos años, el precio internacional del café era de unos quince centavos de dólar la libra. Una carga de café de 125 kilos valía más o menos cuarenta pesos de la época. O sea que el cuadro costó, peso más, dólar menos, lo que valían unas cien cargas de café. Es posible que hoy el precio no nos alcance para una ronda de tintos en la plaza, pero en su momento fue la millonada.
Han de saber, señoras y señores, que la cultura jamás nos ha sido ajena, pese a las malas noticias que protagonizamos de vez en cuando.
A principios del siglo XX, en Bolívar, ubicado casi en la cola del mapa antioqueño, hubo grupo de teatro; varios periódicos y semanarios; escritores como los hermanos Tulio y Ernesto María González Vélez; grupos como la Lira Juventud, especializados en música clásica y colombiana; banda de música, comparsas y tertulias de poesía. Y claro, también hemos tenido pintores como Alicia Restrepo, Mario Vargas, Jesús Rojas y muchos otros.
Y fue justamente Jesús Rojas, por allá en los años cincuenta, quien protagonizó una anécdota sobre el cuadro de Bolívar: Siendo concejal descolgó el cuadro, lo llevó para su estudio, hizo una copia y luego devolvió al recinto... ¡la copia hecha por él! Un año después devolvió el original y les reclamó a sus colegas ediles por no haber sido capaces de percibir la broma que les jugó.
Años más tarde, por razones desconocidas, el cuadro volvió a perderse, pero felizmente apareció: Estaba “guardado” en la Casa de la Cultura, pero fue encontrado y restaurado gracias a la gestión del presidente del concejo, doctor Sergio Montoya, y del vicepresidente primero, señor Guillermo Fabián Pérez.
La noticia me llegó como una ráfaga de aire fresco en medio de los acontecimientos vergonzosos de los últimos días. Y me dio más alegría saber que don Francisco Antonio Cano, un pintor tan importante de origen provinciano, fue el autor de nuestro Simón Bolívar.
¿Quién mejor que él, autor también de Horizontes, para honrar con su cuadro del Libertador el recinto del Concejo?
Horizontes, una obra trascendental en la modernización de la pintura en Colombia que nos ha movido el piso a todos los que tuvimos la suerte de nacer en un pueblo, rodeados de campesinos como el del cuadro, tal vez hijos de padres como los plasmados en el lienzo que, movidos por la conquista de nuevos territorios en el proceso de la colonización antioqueña, abrieron buena parte de estos hermosos territorios del Suroeste de mis entrañas.
Gran honor, señor F. A. Cano, tener algo suyo en nuestro pueblo. ¡Feliz encuentro y feliz estadía! Que esta vez se quede para siempre.