UN CANAL, MEJOR QUE TRES PUERTOS
Cuando empieza el forcejeo de los candidatos presidenciales en su afán de cautivar electores, aún no se escuchan propuestas sobre los grandes temas y proyectos que cambiarían el rumbo de un país en receso; los indicadores no mienten, el crecimiento económico muestra cifras negativas porque no ha habido voluntad política del Estado ni visión estratégica para aprovechar por ejemplo, la denominada “mejor esquina de América” para construir un verdadero puerto en Urabá y un canal seco interoceánico en modo férreo que articule con otro en el Pacífico.
Ya en los tiempos de la administración del presidente Barco (1986-1990) se propuso construir un PTI, un puente férreo con dos puertos de aguas profundas; uno en Bahía Cupica en el Pacífico, y otro en Tarena en la bahía de Ceverá en el Golfo de Urabá; un sistema similar al que opera hace más de 150 años entre los Puertos de Balboa y Colón en Panamá, complementario de la operación del Canal que hoy moviliza en tren 2.83 millones de teus (contenedores de 20 pies).
Pero este proyecto lo engavetaron y Urabá tiene la misma infraestructura de siempre: embarcaderos en los que se despachan barcazas con estibas de banano y contenedores, que impulsadas por remolcadores, en un viaje de cinco horas, las llevan hasta los barcos fondeados en el golfo.
Si la región de Urabá hubiese aprovechado todo su potencial, su riqueza agropecuaria estimada en un millón de hectáreas; o el inmenso mar, cuyo litoral ocupa el segundo lugar en el Caribe, hace tiempo que este territorio, como ocurre en Panamá, sería el epicentro que dinamizaría la economía de Antioquia con un puerto 300 kms, más cercano de los centros de producción que los actuales.
Pero en lugar de un puerto de aguas profundas o una planta de transformación de bauxita en el que se podría recibir materia prima para la producción de aluminio con la energía de la central Hidroituango o una ciudadela portuaria con toda la infraestructura logística y servicios propios de un terminal marítimo eficiente y competitivo para el manejo de carga, contenedores, mercancía, etc., habría tres, que se disputarán una carga quizá inexistente:
- Puerto Antioquia: una plataforma mar adentro a la cual se accedería mediante un puente de dos carriles en 4,2 km y que espera movilizar 7,5 millones de tons/año y una inversión de US$500 millones.
- Puerto Pisisi en Turbo, localizado en las actuales instalaciones que precisaría un dragado permanente, aumentar profundidad e invertir US$470 millones.
- Y Puerto Darién International en Necoclí a cargo de la constructora Hyundai, en 3 fases y una inversión de US$660 millones.
La región de Urabá no puede continuar anclada al pasado y seguir dependiendo del cultivo del banano cuando lo sensato y lógico sería aprovechar sus fortalezas, conformar alianzas para materializar el PTI, pues de otra forma, seguiremos de espaldas a los países del sudeste asiático que son los que hoy mueven la economía mundial.