Columnistas

“Un capital semilla” con tecnología para el cambio social

Loading...
18 de septiembre de 2018

Siete de cada diez adolescentes y jóvenes que han cometido delitos reincide. Dice el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, eso tristemente quiere decir que nuestro Sistema de Responsabilidad para Adolescentes se ha convertido en “las divisiones inferiores de las cárceles”. ¿Cómo evitar quejarse del hacinamiento carcelario? Pero estas cifras encierran un drama humano: las jóvenes entre los 14 y 18 años que están recluidas en centros de atención especializada, mal llamadas “correccionales” o “ cárceles de menores”.

Digo “las”, porque a diferencia de los jóvenes de género masculino a quienes las familias van y los visitan, y cuando salen para bien o para mal cuentan con el apoyo del círculo familiar y sus amigos; en el caso de las mujeres esta situación no es así. Parte de nuestra esencia como mujeres, es la de cuidar a otros y en la mayoría de los casos, somos las mujeres quienes llevamos la bandera ética heredada de nuestras madres. Cuando una joven llega a un sitio de estos, para las familias quiere decir se alejó de la ética, de los principios y buenas costumbres, actuando en contra de su naturaleza de cuidado.

El caso es que ellas salen del sitio “con una mano atrás y otra adelante”, lo que quiere decir que salen sin nada para comenzar de nuevo. “Si sabemos que es tan alta la reincidencia y en el caso de las mujeres la situación se agrava, ¡pues vamos a darles “una cuota inicial” con tecnología para comenzar de nuevo una vez dejen el centro! “Eso dijo el grupo de acción formado por Ruta N, Fundación Marina Orth, Corporación MAKAIA, con el apoyo de Fundación Motorola Solutions. Después en el camino se unieron la Fundación Rodrigo Arroyave Arango. Y se han dado a la tarea de formar casi 50 chicas en lo que va de este año, en temas de tecnología que se encuentran en el Centro Carlos Lleras “La Pola”.

La formación ha combinado conocimientos técnicos en edición de imágenes, fundamentos de programación y estructuración de presupuestos. Temas que han hecho sinergia con un componente de proyecto de vida. Por ejemplo, aprendieron a hacer un presupuesto en Excel, a partir de pensar en un proyecto y quieran realizar una vez salgan del centro.

El objetivo es que las jóvenes tengan “una cuota inicial para su futuro”, para que cuando abandonen el centro tengan un mínimo de conocimientos con el cual puedan emplearse o hacer su propia empresa, y empezar a vivir “a lo bien”.

Pues cuando un joven (hombre o mujer), abandona el centro la sociedad tiene más o menos tres o cuatro semanas para incluirlo social o laboralmente, antes de que se lo “coman los buitres”, es decir; que reincida en el delito. Con la formación que reciben, quedan en capacidad de trabajar en un café internet, o emprender su propio negocio básico en fotografías digitales. El proyecto no está pensado para sacar ingenieras o desarrolladoras, simplemente pretende empoderar mujeres a partir de la tecnología.

Mi generación en Medellín (1986) le puso gran parte de la mano de obra al sicariato y al narcotráfico, muchos de ellos no contaron con un “capital semilla” para construir sus vidas dentro de la legalidad. Estas jóvenes encuentran en la tecnología el punto de partida para construir su proyecto de vida lejos de volver a reincidir en el delito.