Columnistas

Un gobierno incoherente

Loading...
28 de julio de 2017

Garrote y zanahoria. O incoherencia total. Es lo que demuestra el actual Gobierno en materia ambiental.

Son tantas las contradicciones que es difícil saber cuál es el rumbo. Esta semana el Ministro del Medio Ambiente, Luis Enrique Murillo, decía en el Congreso de Biodiversidad en Cartagena que “efectivamente tenemos grandes retos en lo que se refiere a la conservación de nuestra biodiversidad y por eso quiero llamarles a que a través de su conocimiento nos ayuden en este objetivo”.

Mientras, el proyecto de presupuesto para el sector medioambiental en 2018 presenta un recorte de más de 50 %, siendo el Instituto Humboldt, el encargado de estudiar nuestra diversidad biológica, el más afectado, junto a Parques Nacionales.

Hace dos semanas el Ministro participó en el Congreso Internacional de Páramos y Ecosistemas de Montaña, en el cual la directora de Parques, Julia Miranda, resaltaba el aporte que pueden prestar estas áreas al ecoturismo en tiempos de paz.

El reciente informe del Ideam sobre deforestación reveló que aumentó 40 %, una buena parte en la Amazonia, que Colombia se comprometió a salvaguardar. El Humboldt reveló poco después que más de 2700 especies asociadas a los focos de deforestación estarían amenazadas.

¿Cómo se van a salvar nuestros recursos biológicos si no hay dinero? ¿Cómo van a ser los Parques Nacionales impulsores del ecoturismo si se quedan sin recursos?

Murillo dijo en Cartagena que se busca que “los activos ambientales del país se conviertan en base de su desarrollo”. ¿Sin dinero?

Para rematar toda la serie de inconsistencias, el presidente Juan Manuel Santos, al lanzar el programa de pagos por servicios ambientales decía que “esta política es de gran trascendencia para el futuro del país, pues nos permite preservar la mayor riqueza de los colombianos, que es el medioambiente”.

¿Recortando el presupuesto se preserva esa riqueza? ¿Tan poco le interesa?

El Ministro ha dicho que el presupuesto nacional no es la única fuente de recursos del sector medioambiental. Es verdad, pero el mensaje a la comunidad nacional e internacional resulta desconcertante, por decir lo menos.

Ya se ha visto que con el acuerdo de paz, territorios ocupados por la guerrilla están siendo ocupados por múltiples actores que están deforestando y saqueando nuestros recursos. El control requiere además de buena voluntad, que a veces tampoco es clara (pues cómo fue que aumentó la tala), dinero. Y eso es lo que se está quitando.

Sin la paz con el medio ambiente, no habrá paz territorial. Ténganlo por seguro.

Maullido: ¿Y si Luis Pérez se dedicara al fin a gobernar?.