Una deuda con la igualdad
Por
Andrés amariles villegas
Fundación Universitaria Luis Amigó
Psicología, décimo semestre
amariles.andres@gmail.com
A finales de julio, la Corte Constitucional realizó una audiencia pública con expertos nacionales e internacionales para debatir el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. Uno de los argumentos mencionados radicaba en que el objetivo del matrimonio es la procreación y que este tipo de uniones excluía “naturalmente” esta opción.
Sin embargo, bajo la luz de este argumento, existen diferentes uniones heterosexuales que, aunque son matrimonios legítimos, deberían considerarse inválidos debido a que no tienen como objetivo procrear: cuando uno de los miembros es estéril, parejas ancianas que biológicamente no pueden concebir o aquellos que no desean hijos.
Si la procreación no es el común denominador, ¿qué hace válido un matrimonio? El matrimonio como institución se ha transformado y está influenciado por los mandatos culturales de cada momento histórico.
En la contemporaneidad pareciera que la razón por la cual dos personas deciden enlazar sus vidas, unificar su espacio y sincronizar su tiempo es porque hay una intención de cocrear, de superar la inevitable separatividad humana y trascender más allá de sí mismo. El amor es el núcleo de estas uniones y el motor que permite la construcción de nuevas realidades.
La procreación es, por supuesto, una forma de cocrear, de perpetuar la propia existencia a través de la prolongación de la especie. Pero hay otras maneras de trascender como individuo, batallar la soledad y hacer del afecto un medio para la creación.
Construir con otro un proyecto de vida, trazar planes a futuro, conformar una nueva familia y vivir nuevas experiencias son maneras de cocrear que también le dan sentido y validez a la unión de dos personas, sin importar el género y la orientación sexual.
Matrimonio es solo una palabra, una denominación, pero tiene una carga simbólica y un valor cultural.
Estados Unidos marcó un precedente al legalizar el matrimonio igualitario. Colombia aún tiene una deuda con la igualdad y, tarde o temprano, el reconocimiento de estas uniones tendrá que darse .
*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
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