Columnistas

Una medida radical

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10 de diciembre de 2018

El efectivo, el dinero en forma de monedas y papel moneda, tiene muchos atributos que van desde facilitar las transacciones de bienes y servicios, hasta garantizar que de estas no queda traza. Esa característica del efectivo hace que sea muy utilizado para evitar pasar por el sistema financiero y mantener el anonimato. Es, por supuesto, una de las formas preferidas para hacer negocios ilícitos y atesorar los beneficios. Una alta denominación facilita las cosas para el delincuente. Es clásico, al respecto, el debate que se dio cuando se estaba tomando la decisión de imprimir el billete de 500 euros. Los opositores a esa denominación argumentaban que el billete se iba a convertir en la moneda de la ilegalidad en todo el mundo.

El primer ministro de la India Narendra Modi tenía clara esa relación entre efectivo y actividades ilícitas y, para el caso de su país, con la corrupción y la evasión de impuestos. En realidad, ese nexo ha sido estudiado por los académicos internacionales incluyendo algunos trabajos para Colombia, lo novedoso es explotarlo para diseñar una nueva arma en la lucha contra la corrupción. En noviembre 8 de 2016 Modi dio una gigantesca sorpresa a la nación al anunciar que desde la medianoche los billetes de 500 y 1000 rupias quedarían sin respaldo legal. La explicación que dio era la preocupación por el gran monto de efectivo utilizado para los pagos de corrupción y evasión de impuestos. El alcance de la medida fue asombroso. Esos billetes representaban el 86 % de la moneda en circulación en la India, en un país donde el 90 % de las transacciones se hacían en efectivo. Quienes tenían los billetes los podían depositar en los bancos y en las cajas de ahorro postales hasta el 30 de diciembre de ese año, pero debían justificar el origen de sus recursos y si habían pagado impuestos.

Empiezan a conocerse trabajos que evalúan si la medida tuvo éxito y los efectos colaterales que produjo. El primer efecto de la desmonetización se observa sobre la cantidad de dinero en circulación, hoy se tienen 3 millones de billones de rupias de papel menos que en el pasado. Buena parte del efectivo fue depositado en los bancos y la restante se desvaneció literalmente. El impacto inmediato fue importante. Al caer a la mitad la oferta monetaria la actividad económica se desaceleró y contribuyó a que el crecimiento económico pasara de 9,1 % en el primer trimestre de 2016, a un promedio de 5,7 % en abril-junio de 2017.

Tal vez es pronto para evaluar ese experimento natural de desmonetización que nos brindó la decisión política de querer luchar contra la corrupción y la evasión fiscal. Los primeros resultados no son alentadores porque además de su costo en términos del crecimiento de la economía, la medida no parece haber representado un beneficio fiscal para el gobierno. Los efectos sobre los niveles de corrupción, evasión de impuestos o el terrorismo tampoco parecen significativos. Mala apuesta, parece.