UNA MIRADA AL NORTE
Amable lector. Afuera caía un poco de lluvia, adentro el ambiente era acogedor. La música apenas sí la escuchaba, me pareció que era La vida breve, de Manuel de Falla. Un grupo de personas discutía sobre cuál era el economista más importante de la historia. Se mencionaron entre otros nombres, los de Adam Smith, David Ricardo, Thomas R. Malthus y J. Maynard Keynes. Uno movió la cabeza para expresar que no estaba de acuerdo. Los demás, casi al mismo tiempo, le preguntaron ¿entonces quién era?; respondió que Cristóbal Colón.
¿Qué fue lo que hizo? Se sonrió y dijo que según la historia, fue el primero en conseguir un montón de plata prestada, para hacer un negocio, que nadie sabía adónde iba a parar. Algo peor nos va a pasar con la financiación del posconflicto, donde las víctimas y victimarios cada vez pedirán más y mucho más. En palabras cortas, no solo serán inconmensurables, sino insaciables.
En el año 1492 nos descubrieron y agregó que todavía hay aborígenes que insisten en vivir como antes. La Guajira, donde el sol brilla, mucho más que en otros lugares, de tanto calentar secó la tierra. Sus moradores en lugar de luchar contra la naturaleza, como sí lo hicieron los holandeses y muchos otros, se acostumbraron a vivir con casi nada. Salvo los que logran llegar a Bogotá, donde con una gran facilidad aprenden el arte de la política, incluyendo sus beneficios económicos.
Algunos niños mueren de desnutrición. El tetero y la sopita que les proporciona el Estado, al final de cuentas se la toman los mayores, usualmente los más barrigones. Explicó que no sabía si era la antropología o la sociología, la que enseña que hay seres humanos que no quieren cambiar. Además, que el Estado colombiano no ha tenido ningún interés en ayudar a modificar la idiosincrasia de estos seres.
Un poco más arriba están los habitantes de San Andrés, que no tienen agua potable; sin embargo, por ahora tienen el mar. Daniel Ortega, que desde Bogotá lo siguen mirando como poca cosa, es probable que les proporcione a los isleños toda el agua de mesa que demanden sus pobladores.
El mismo que habló antes, dijo que tal vez sea mejor que Nicaragua se haga cargo de San Andrés, pues así el Gobierno Nacional tendrá un poco más de tiempo para ocuparse de firmar la paz, aplicar la eutanasia al enfermo terminal llamado Salud y que en el certificado de defunción debería decir: murió por asfixia provocada, anemia aguda y negligencia estatal.
En cuanto el precio que tendremos que pagar por tan anhelada paz será una chicuca, pues como se menciona en los textos bíblicos, dentro de poco este país estará cubierto de verdes praderas, así sean de erythyroxfum coca, que pertenece a la familia de los eritroxiláceas, que es el maná de los grupos guerrilleros. Y concluyó así: mientras la salud se muere la coca está más viva. A pesar de ello, según un miembro del Gobierno, las Farc están más pobres.