Volver a empezar
Carlos Castaño soñaba con “dormir tranquilo en el Nudo de Paramillo”. A la vera de ese corredor estratégico de Los Andes, en Llano Grande, municipio de Dabeiba, a 206 kilómetros de Medellín, se despliega una de las zonas veredales donde exguerrilleros hacen su tránsito hacia la vida civil.
“Dabeiba en el camino a la paz” es una crónica de viaje, un testimonio polifónico sobre el proceso de desmovilización y el cambio de discurso en un país que avanza hacia la reconciliación. Se trata de un documental independiente de 45 minutos, dirigido por Hernando Muñoz, decano de Ciencias sociales y humanas de la Universidad de Antioquia, y el periodista John Hélber Rodríguez.
Cielos violáceos sobre la cordillera, casas campesinas con chambranas y canastas de flores suspendidas del techo –debajo de la antena parabólica, por supuesto–; niños trepados en los árboles de la zona de verificación, o jugando picaditos de fútbol en la plaza principal del pueblo; ropa lavada que ondea bajo el sol, es el escenario de múltiples historias: familias sometidas por el miedo, por las vacunas, por el recuerdo de los esposos, padres e hijos desaparecidos; por los cuerpos desmembrados y las extorsiones para recobrar cadáveres de seres amados. Por la tragedia que, en 1997, significó la llegada de los paramilitares, con la firme intención de arrancarle el territorio a las Farc.
¿Qué sucede en Dabeiba?
Isaías Trujillo, en proceso de desmovilización, le habla a la cámara: “Queremos que nos crean, nos hemos jugado el todo por el todo [...] No dejemos que estos muchachos vuelvan a la guerra”. Su anhelo es permanecer en la vereda Llano Grande, lo cual depende de una implementación organizada y cumplida de los Acuerdos de La Habana.
Por su parte, Daniel Higuita, Secretario de Gobierno, no duda de la posibilidad de recuperar la prosperidad: “Las tierras de Dabeiba son bendecidas. Lo que aquí se cultiva, abastece a muchas ciudades”.
Nosotros, animales de ciudad, con el pavimento, la infraestructura y los servicios públicos como escudo, con “acceso” a casi todo (lo bueno y lo malo), vivimos bajo el amparo de la “institucionalidad” aunque con frecuencia solo signifique corrupción. Para el profesor Muñoz, este documental (cuyo único presupuesto fueron las ganas de contar historias) es una declaración de principios, de superación del debate en clase: “La universidad debe salir a la calle [...] estos campesinos acá nos están dando ejemplo, mostrando qué es la transformación social”.
¿Será posible desterrar de las nuevas generaciones el discurso de odio y exclusión de espaldas al campo?
“Yo le rogaba a Dios para que hubiera paz. Vale la pena lo que está pasando”, dice Carmen Julia Cardona, campesina de la Junta administradora local de Chimiadó.
“Dabeiba en el camino a la paz” es uno de los nuevos relatos de país que Colombia comienza a explorar. Mañana se estrena en todas las salas de cine “El silencio de los fusiles”, de Natalia Orozco. Enhorabuena por estas historias de perdón (perdonar a los otros, perdonarnos a nosotros mismos).
Dormir tranquilo no puede ser privilegio exclusivo del bárbaro, del poderoso. Nunca es demasiado tarde para volver a empezar .