Y la frontera, ¿show mediático?
Por Carlos Daniel Corredor S.
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Ciencia Política, 3° semestre
cdcorredors@unal.edu.co
Frente a la coyuntura política acontecida en el margen territorial con la República Bolivariana de Venezuela, se adentran unos factores que serían importantes para el análisis de dicha problemática, los gobiernos y los medios. Valdría la pena indagar sobre cada uno de ellos aunque sería caminar sobre vidrios por la manera como trabajan las noticias, la alimentación beneficiosa de lo que se quiere mostrar y el peculiar avance por encontrar la verdad política, que por cierto, está escondida en las cuevas de la mentira por culpa de la indiferencia.
Los medios informativos como “garantes de objetivación”, se encargaron de mostrarle a los organismos internacionales y a las diferentes zonas del país, que las decisiones arbitrarias por parte de Nicolás Maduro, atentaban contra la integridad de los ciudadanos que no poseían documentación y que residían en el vecino país, más no mostraron los declives del gobierno colombiano cuando no brindaron garantías a las personas que les tocó marcharse a las invasiones venezolanas por la pésima administración de su tierra natal.
Aún así, es deplorable ver a las familias salir de sus hogares con las maletas terciadas, las vidas truncadas entre el rastrojo lleno de barro y la impotencia de ver a vecinos expulsados de sus casas por culpa de una revolución que falleció junto a su fundador, el cual no hubiese permitido tan horrible xenofobia.
El juego mediático duró aproximadamente 2 meses, la problemática continuó, los helicópteros de ayuda y los ex presidentes asomaron para la fotografía y los mercados fueron entregados para que los ciudadanos se acogieran al calor humano de la política colombiana. Los medios y las redes sociales se llenaron de apoyo ante la sensibilidad de “los hermanos afectados” y hoy por hoy, después de maquillarse frente al espejo y frente a los civiles, ambos gobiernos continúan indiferentes ante lo acontecido, las alcaldías no responden por viviendas dignas y las fronteras las siguen manejando distintos grupos para la coerción y el traspaso del contrabando, que en un lado significa supervivencia y en el otro facilidad económica, haciendo pensar si las zonas afectadas son verdaderamente importantes para el resto del país o un show mediático para complementar el pan y el circo de los medios para el pueblo.
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