Columnistas

¿Y por qué no en Medellín también?

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02 de febrero de 2018

Es bien interesante: 25 niños y jóvenes de 17 ciudades colombianas (¡y no está Medellín!) presentaron una tutela exigiendo sus derechos a gozar de un ambiente sano, de salud, la alimentación y el agua. En últimas, exigiendo respeto a sus vidas.

Es la primera vez en el país, no en otras partes del mundo. En Estados Unidos, en 2015, 21 jóvenes demandaron al gobierno, hoy representado por Donald Trump, por su inacción frente al cambio climático, un caso pendiente de apelación, decisión que puede estar próxima. De ser favorable, se irán a los estrados.

En ese país, también administraciones como las de San Francisco y Nueva York demandaron a las petroleras por su innegable contribución al daño climático.

Al admitir inicialmente el caso de los jóvenes, la jueza del distrito Ann Aiken expresó que “en ejercicio de mi juicio razonado, no tengo dudas de que el derecho a un sistema climático capaz de sustentar la vida humana es fundamental para una sociedad libre y ordenada”.

Los tiempos cambian y hoy el derecho a vivir en un medio ambiente sano es fundamental. Recuérdese que en varios países, como en la India otorgaron derechos a sus ríos, y hace poco en el nuestro, la Corte Constitucional se los otorgó al Atrato y ordenó su recuperación frente a los daños causados, entre otros, por la minería y la deforestación.

Muchos, en especial gobernantes y empresarios, no han entendido estos cambios de paradigma. Es evidente que estamos acabando con nuestro entorno y eso dificultará y hasta puede hacer imposible la vida de las generaciones por venir, y pese a esto no se actúa con la suficiente decisión.

Eso sucede en Medellín y el Área Metropolitana con la calidad del aire. Aunque las administraciones afirman que actúan, el sentir ciudadano y de las organizaciones ambientales es distinto: las medidas son a largo plazo, pero ¿y quienes vivimos hoy acá?

Las evidencias de los efectos nocivos de la polución en la salud son incontrovertibles, así acá existan autoridades que los nieguen (¿acaso seremos el pueblo elegido?).

Ese es el asunto: ameritaría también acudir a instancias judiciales para exigir a los gobiernos locales mayor contundencia, eficacia y prontitud en la disminución de la contaminación de nuestro aire.

Maullido: Lo del Inem no fue una pelea callejera, es manifestación del cáncer que carcome nuestro sistema educativo, interesado solo en embutir contenido y sacar pilos.