Opinión

Los parafiscales del ganado

Los fondos que administran recursos parafiscales, entre ellos el ganadero, tienen unos propósitos muy precisos definidos en la ley. Son recursos públicos. La transparencia es el primer deber.

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18 de enero de 2016

Uno de los mecanismos con que cuenta el sector agropecuario para su financiamiento son los Fondos Parafiscales de Fomento que, según la Ley 101 de 1993, se encargan del manejo de los recursos provenientes de las contribuciones parafiscales agrícolas, pecuarias y pesqueras y de los patrimonios formados por estos.

Según un informe de 2014 de la Contraloría General de la República, dichos recursos representan menos del 10 % de los dineros asignados al sector agropecuario en el Presupuesto General de la Nación. Sin embargo, la magnitud de los mismos no es lo que podría decirse una “caja menor”.

Así, entre 2008 y 2012 los quince Fondos Parafiscales existentes en Colombia, entre ellos el Fondo de la Carne y de la Leche, administraron más de 10 billones de pesos, concentrándose el grueso de los recursos ($9,18 billones) en el Fondo Nacional del Café.

La Ley establece que los recursos de los Fondos Parafiscales se pueden destinar, entre otras cosas, a actividades de investigación, transferencia de tecnología y asistencia técnica, adecuación de la producción, comercialización y fomento de las exportaciones.

Diversos estudios nacionales e internacionales han visto en la parafiscalidad agropecuaria un instrumento de política que, bien direccionado y administrado, cumple una función importante en la transformación y el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera. En particular, se ha visto que el modelo de investigación y desarrollo tecnológico que se ha implementado en algunos gremios del sector (como es el caso del café, el azúcar, la palma y el arroz) es eficaz y favorece la modernización y la competitividad. De allí que los expertos recomienden que, para evitar la dispersión y la malversación de los recursos, el grueso de los mismos se dedique a estas actividades.

En su informe, la Contraloría detectó que en los Fondos Parafiscales se presentan problemas de planeación, administración y uso de los recursos así como altos niveles de evasión del pago de los parafiscales por parte de los agricultores.

El ente de control también encuentra que, en general, “el control y el seguimiento de los Fondos por parte del Ministerio de Agricultura ha sido deficiente, particularmente cuando se requiere evaluar la prórroga de los contratos para su administración”.

Pues bien, el Ministerio de Agricultura, precisamente en este último punto, decidió, tras advertencias previas, no prorrogar el contrato de administración del Fondo Nacional del Ganado, que realizaba el gremio de los ganaderos, Fedegán. En su lugar lo hará una fiduciaria, teniendo en cuenta graves problemas financieros derivados de la insolvencia de Friogán, la empresa de frigoríficos creada con fondos del sector.

Fedegán ha asumido esta medida administrativa del Gobierno como una retaliación a su posición crítica frente a las negociaciones con las Farc en La Habana. Dicen que el sector ganadero ha sido uno de los más atacados por la guerrilla, lo cual es verdad, y que si Friogán está en crisis, también es responsabilidad del ministro de Agricultura, que preside la junta directiva del Fondo Nacional del Ganado.

Hay asuntos donde los ganaderos, que pagan sus contribuciones parafiscales, y ante todo los representantes de su gremio, deberían ofrecer mayor claridad. La transparencia, sin perjuicio de su libertad de opinión y opción política, es la mejor vacuna contra medidas como las que al final tuvo que adoptar el Ministerio de Agricultura.