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Cesantías para comprar vivienda en Colombia: cómo usarlas estratégicamente en 2026

¿Se pueden usar las cesantías para comprar vivienda en Colombia? La respuesta es sí. De hecho, este ahorro obligatorio se ha convertido en una de las principales herramientas de financiación para quienes quieren adquirir casa o apartamento.

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hace 2 horas

Hay un recurso que miles de trabajadores ya tienen acumulado y que, en muchos casos, no están usando estratégicamente: las cesantías.

Las cifras más recientes de Asofondos muestran que este ahorro obligatorio juega un papel relevante en las decisiones financieras de los trabajadores. En 2025, los afiliados a Colfondos, Porvenir, Protección y Skandia retiraron $11,7 billones en cesantías, un 9,4% más que en 2024.

Aunque el recurso de las cesantías fue creado como un respaldo para los trabajadores en caso de quedar sin empleo, con el fin de cubrir gastos básicos mientras lograban reubicarse laboralmente, con el paso del tiempo, su uso se amplió y hoy también tienen un rol clave en la educación y, especialmente, en la compra y mejora de vivienda.

Según el balance de Asofondos, en 2025 el principal destino de las cesantías fue la terminación de contrato, con retiros por $4,1 billones, equivalentes al 35,6% del total, lo que representó un crecimiento del 7,5% frente a 2024. Pero el dato más relevante está en vivienda, debido a que $3,3 billones se destinaron a mejora o liberación de deuda de vivienda y $2,9 billones se usaron para compra de vivienda, lo que en conjunto representa cerca del 54% de los retiros totales de los cuatro fondos privados.

Una herramienta estratégica

Alejandra Villa, directora de sala de ventas del proyecto Rhy7 en El Poblado y especialista en gestión comercial inmobiliaria con más de 10 años de experiencia, indica que las cesantías cumplen un papel clave dentro de la planeación financiera de un comprador. “Las cesantías se convierten en una excelente opción de apalancamiento en la compra de propiedad raíz porque permiten pagar las cuotas del plan de pagos a las constructoras de una forma más cómoda. Al usarlas estratégicamente, se redistribuyen las cuotas y las restantes se vuelven más bajas”.

Además del impacto en la cuota inicial, las cesantías se pueden utilizar para abonar cuotas al capital de un crédito hipotecario y reducir intereses, pagar gastos de escrituración o hacer obra blanca o mejoramientos del inmueble, todo esto, con ese ahorro invisible que los trabajadores tienen en sus fondos.

El valor agregado

A diferencia de otros instrumentos financieros, las cesantías tienen una ventaja clave: no dependen del esfuerzo mensual del trabajador. Son un derecho laboral que se acumula de forma automática cada año y que puede crecer con los rendimientos del fondo. “Es un ahorro que el empleado, le guste o no, está haciendo. Muchas personas creen que ahorrar es difícil y ahí es donde las cesantías hacen la magia: es un ahorro obligatorio que, al momento de tomar la decisión de comprar vivienda, ya se puede tener un camino recorrido”.

Convergencia como clave

Las cesantías no actúan solas. Su verdadero potencial aparece cuando se combinan con otros instrumentos como los subsidios de vivienda que reducen el monto a financiar; el ahorro programado, que mejora el perfil financiero y el crédito hipotecario, que cubre el saldo restante una vez sea entregado el inmueble.

Una mala planeación puede traducirse en pérdida de liquidez, sobreendeudamiento o incluso en la pérdida de subsidios por errores en los trámites. Pero, bien usadas, las cesantías pueden abrir la puerta no solo a la primera vivienda, sino a futuras inversiones inmobiliarias.

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Errores que pueden salir caros

- Retirarlas sin un plan claro de pagos.

- Usarlas todas en la cuota inicial y quedar sin respaldo para el cierre del negocio.

- No tener en cuenta los tiempos de desembolso del fondo.

- Comprometer pagos con cesantías que aún no pueden retirarse.

- Intentar usarlas para la separación de un proyecto, cuando aún no existe contrato de compraventa.