Diseño interior 2026: conexión, autenticidad y bienestar como tendencia
Cuatro interioristas analizan las tendencias de diseño interior en 2026 desde el arte, la volumetría, el mobiliario y la carpintería.
Muebles de formas redondeadas, paletas de colores orgánicos, artesanías de calidad y materiales cada vez más naturales que inspiran todo tipo de ecosistemas, definen el espíritu del diseño interior en 2026. Corrientes que apuntan a la biofília se consolidan como las tendencias de este año, una época marcada por la prisa y la incertidumbre, pero también por la búsqueda de propósito, calma y autenticidad.
Así lo explican estos cuatro interioristas:
El arte: “la belleza y la armonía son la expresión de Dios”
La tendencia a lo orgánico adquiere un matiz filosófico: lo natural conecta con lo esencial y con la búsqueda de lo auténtico. Desde esta mirada, Omar Plazas, diseñador de su propia firma, enfatiza en la calidad, el simbolismo y el arte bien curado en el hogar: “Una obra debe conectar con quien habita el espacio, responder a sus necesidades y ser digna de exponerse por su propósito y significado”, señala.
Para una adecuada selección y disposición del arte, Plazas señala la importancia de la composición, el color, la circulación y la relación con el espacio. Independientemente del tamaño del lugar o del costo de la obra, “una pintura, fotografía o escultura bien ejecutada debe estar acompañada por su entorno. El espacio tiene un orden lógico”, afirma, y añade que el arte y la decoración aportan comodidad y libertad más allá de la tendencia.
Finalmente, el diseñador se refiere a la corriente de la biofilia, caracterizada por el regreso de las curvas frente a los ángulos rectos, una decisión que, además de suavizar los espacios, favorece la circulación del aire.
Carpintería interior: texturas, funcionalidad y espacios flexibles
Juan Felipe Ramírez, diseñador especificado y comercial de ERA, describe los patrones orgánicos como un “nuevo minimalismo”. En la carpintería hecha a la medida —armarios, cocinas o revestimientos— los materiales sintéticos toman fuerza gracias a su durabilidad y fácil mantenimiento. “Hoy se usan revestimientos en melamina que simulan telas, piedra, madera o concreto”, explica.
Las luces y los electrodomésticos integrados al mobiliario ganan protagonismo al aportar limpieza visual, dinamismo y practicidad. A esto se suma la incorporación de elementos naturales como la piedra — especialmente en baños —, lo que generan una sensación de exclusividad al tratarse de materiales únicos y difíciles de reemplazar. Estas selecciones son más frecuentes en viviendas de campo, donde el diseño tiende a ser personalizado y a dialogar con el entorno.
En contraste, en apartamentos de áreas reducidas la tendencia apunta a espacios polifuncionales: cocina, zona de ropas y circulaciones se integran en un solo ambiente y se separan mediante puertas ocultas o sistemas móviles.
Mobiliario a la medida: personalización y estilos de vida móviles
Para Sergio Velosa, diseñador de su propia firma, las tendencias en mobiliario no aparecen de forma aislada: una conduce a la otra. La personalización de los muebles ha desplazado la compra en masa y eso ha llevado a otras intervenciones: “Ya se fabrican muebles para paredes o como muros decorativos y funcionales”.
En términos estéticos, Velosa define el 2026 como una mezcla de modas recientes: un minimalismo limpio, con materiales como madera, hierro o cemento de carácter industrial, combinado con curvas, figuras geométricas y telas de apariencia ovejera, más orgánicas. A esto se suman colores pasteles definidos por Pantone, como blanco Cloud Dancer y azules como Veiled Vista y Baltic Sea.
Finalmente, el diseñador señala que no todas las tendencias están pensadas para permanecer. Los muebles de transición rápida —muchos de ellos importados— responden a estilos de vida más móviles. “Las modas dependen del estilo de vida, del espacio y de la capacidad adquisitiva”, concluye.
Volumetría y neuroestética: el diseño como experiencia sensorial
Para César Serrano, diseñador de su propia firma, el diseño no es solo una cuestión estética, sino sensorial. Desde su enfoque, el interiorismo no se limita a resolver lo funcional, sino que construye experiencias, una idea que se conecta con la neuroestética como macrotendencia en medio de estilos de vida cada vez más acelerados.
Serrano explica que esta preocupación por el bienestar integra corrientes como la biofilia, el minimalismo y lo industrial, aunque sin su purismo. De ahí surge el minimalismo cálido: un enfoque que exalta la imperfección, las curvas, la iluminación cálida y la vegetación. “Es casi como un vientre materno, una forma de volver al origen”, señala.
Su metodología parte de la volumetría general, pasa por las proporciones y culmina en la materialización de texturas y luz, con el objetivo de crear espacios armónicos y confortables. En este contexto, la tendencia apunta a la hiperpersonalización. “El diseño empieza a adaptarse cada vez más a quien habita el espacio”, concluye.