Redes Sociales

Números y nicknames le dan identidad en la red

La identidad, que es una construcción social, depende también ahora de nuestra imagen en la web. Cómo nos representamos ahí es parte de ella.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

27 de noviembre de 2016

A un número: a eso se limita la construcción de la identidad en línea para Lacie Pound. En una escala de 0 a 5, tener menos de 4 la hace una persona desconfiable. Superar el 4.2 la convierte en privilegiada, de alta categoría, y eso quiere ella.

Obtener la calificación no es fácil. Se debe rodear de personas influyentes y bien calificadas, fingir ser agradable y políticamente correcta. El número no es únicamente para Lacie una identidad, sino que también la ubica en un espacio en el que estar mal o bien calificado puede significar la dicha o la perdición para algunos. Su vida está mediada por la cifra.

Ese escenario es el que se pinta en Caída en Picada, el primer episodio de la tercera temporada de la serie Black Mirror (Espejo Negro), que muestra las paradojas de la vida mediada por la tecnología.

La serie, que tuvo su primer capítulo en 2011, busca exponer un futuro que no dista del presente. No estamos pasando exactamente por un momento en el que nos califiquemos unos a otros a través de una aplicación y que de eso dependa el estatus social, pero en gran medida las vidas virtuales sí construyen las identidades contemporáneas. Por ejemplo, en redes como Instagram o Twitter, la cantidad de seguidores puede hacer de un usuario un influenciador, dándole un tipo de poder en la red.

Reputación, estrategia, nombre, empleo... Ese número se convierte en una figura del ser, en una carta de presentación en la virtualidad: tengo 50 mil seguidores, tengo 20 mil, tengo 10 mil. Así mismo sucede con el nombre de usuario. Pocas veces se usa el de pila, pero sí es muy recurrente el de abreviaciones y nicknames (apodos). De ese modo. Daniel Faura es, además, DrClic, o Santiago Villegas es Medejean.

Esas cifras correspondientes al número de seguidores, un correo electrónico, un nombre de usuario o un nickname hacen parte de las denominadas personalidades digitales que el sociólogo canadiense Derrick de Kerckhove ha estudiado y que, según su artículo Los sesgos de la electricidad, provocan transformaciones en las prácticas sociales. Kerchove menciona la llamada identidad digital activa, es decir, aquella que se construye en la web, no solo mediante un correo electrónico o un nombre de usuario, sino la que en general cada persona elabora con los datos que suministra en Internet.

Para el psicólogo Alejandro León, es sobre todo con el surgimiento de las redes sociales que aparece una nueva posibilidad de tomar el control de cómo nos ven los demás, y no estamos “a merced de cómo eligen los otros vernos”.

Jean Paul Sarrazin, investigador y profesor de planta del departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia, señala que cada vez más la gente construye su identidad a partir de esa personalidad digital, de esas cifras, pero tampoco cree que haya que caer “en el etnocentrismo absoluto porque los otros mecanismos simbólicos o de interacción que forman al individuo desde los cero años siguen estando ahí y teniendo un rol fundamental”.

Una cuestión básica de la identidad, según Sarrazin, es que se trata de un concepto que depende de la alteridad, porque, según él, no existe el yo sin el nosotros, sin el usted o el otro. “La identidad en ese sentido ha sido una construcción social, simbólica que no tiene sentido y no puede existir sin un entramado social”.

De ese modo, las cuestiones referentes a la identidad, que hasta ahora han dependido del otro, también lo hacen ahora de los signos que se configuran en las redes, en Internet.