Tecnología

El espejismo de la autonomía: la verdad detrás de los gadgets que miden la salud y el deporte

No todos los sensores miden lo mismo. Mientras algunas marcas apuestan por validación científica, otras se enfocan en la comodidad y autonomía de la batería. ¿Pero qué es mejor para un usuario común?

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Cubro historias de Tecnología, Arte y Cultura en la sección Tendencias. Fui editor en Semana, El País de Cali y Blu Radio. Me apasiona explorar cómo el mundo digital moldea nuestra sociedad.

hace 12 minutos

Vivimos en una época en que cualquiera puede comprar el mismo anillo de titanio que usa el CEO de una multinacional tecnológica en Silicon Valley o la misma pulsera que registra los latidos de Cristiano Ronaldo antes de cobrar un penal. En apariencia, es el fin de la dependencia del consultorio para entender el propio cuerpo.

Hoy basta con un vistazo a la muñeca para recibir un veredicto sobre el corazón, el sueño o el estrés, pero esa aparente autonomía oculta una paradoja: mientras millones de personas se obsesionan con métricas digitales, la ciencia advierte que estamos delegando nuestra paz mental en algoritmos que, a menudo, adivinan más de lo que diagnostican.

Lo cierto es que la frontera entre un accesorio de lujo y un monitor clínico se ha borrado. Lo que empezó como un contador de pasos hoy es una central de datos que analiza la electricidad del corazón y la saturación de oxígeno. Pero detrás de la estética minimalista hay una industria que ha convertido el cuerpo humano en una fuente inagotable de datos.

Como señala el Dr. Alejandro Hernández Arango, médico internista y especialista en informática médica de la Universidad de Antioquia, el cambio no es solo tecnológico, sino cultural. “La tendencia hoy es hacia el bienestar. Ya no solo medimos si te vas a morir o no, sino qué tan bien vives y te sientes”, explica a EL COLOMBIANO. En esa transición, dice, la gente ha quedado atrapado en un laberinto de señales que no siempre sabe leer.

Esta fe ciega en herramientas tecnológicas suele chocar de frente con la realidad clínica. El caso de Geoffrey A. Fowler, columnista de The Washington Post, es el ejemplo perfecto de este espejismo.

Fowler entregó una década de sus datos de salud a la inteligencia artificial de ChatGPT Health para que evaluara su corazón. El resultado fue una “F” rotunda. El sistema, con una confianza digital pasmosa, le sugirió que su salud cardiovascular estaba en niveles críticos.

Presa del pánico, acudió a su cardiólogo, pero tras exámenes de rigor el veredicto médico fue totalmente opuesto. Su riesgo de infarto era tan bajo que ni siquiera calificaba para pruebas adicionales.

Ese error del chatbot no fue un caso aislado, sino una falla estructural, pues la IA tomó “datos borrosos” del Apple Watch, como estimaciones de oxígeno y variabilidad del pulso, y los procesó como si fueran verdades absolutas de un laboratorio clínico.

Ese episodio valida una de las advertencias del internista: “Garbage In, Garbage Out (si entra basura, sale basura). Muchos indicadores como ‘recuperación’ o ‘calidad del sueño’ son estimaciones basadas en algoritmos. Deben interpretarse con mucha cautela desde el punto de vista científico”.

El riesgo es doble: mientras Fowler recibió un susto innecesario que saturó una consulta médica, otro usuario podría recibir una “A” de una IA y omitir síntomas reales de una enfermedad silenciosa.

La “fatiga de alerta”

El boom de estos dispositivos ha traído consigo un efecto secundario que los médicos ya conocían en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), pero que ahora vive en la sala de nuestras casas: la fatiga de alerta.

En el Hospital Alma Mater (uno de los hospitales inteligentes más avanzados del mundo), Hernández y su equipo gestionan miles de señales diarias. “En una UCI, si no se gestionan adecuadamente, un médico puede tener más de 100 alertas por hora. Eso se convierte en paisaje y hace que se ignoren complicaciones reales”, advierte.

Hoy, ese bombardeo llega al ciudadano común. Notificaciones sobre picos de estrés o ritmos cardíacos elevados generan una “cibercondría” que empuja a personas sanas a urgencias. La FDA en Estados Unidos ya fue explícita al regular el software como dispositivo médico. Con eso, el resultado de una app nunca debería ser un diagnóstico, sino una sugerencia para buscar a un especialista.

A esto se suma un problema de sesgo biológico que rara vez se discute en las tiendas de tecnología, pues la mayoría de esos sensores ópticos fueron entrenados con datos de pacientes caucásicos. “Los fototipos de piel más oscuros interfieren mucho más con el haz de luz del sensor”, aclara el experto.

Eso es un problema en un país como Colombia porque el margen de error de un saturador de oxígeno o medidor de pulso en un reloj inteligente podría ser mayor de lo que dicen las cajas de los productos.

“El país que no fabrique su propia tecnología está condenado al subdesarrollo, y en salud esto es crítico: estamos usando herramientas que no sabemos si generan daño en nosotros porque no hay suficiente investigación local”.

¿Salud o suscripción?

Detrás de las promesas publicitarias hay una estructura económica más feroz de lo que se cree. Las empresas ya no solo venden el reloj; venden el acceso a su interpretación. Marcas como Whoop u Oura han popularizado modelos de suscripción donde, si el usuario deja de pagar la mensualidad, el dispositivo se convierte en un trozo de plástico inerte. Entonces, el negocio real no es el sensor sino la data recurrente.

En este apartado, el marketing ha sido brillante. Nos han convencido de que necesitamos medir nuestra Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC) con la misma intensidad que un atleta olímpico como Sabalenka. Pero, como dice el Dr. Hernández, “el electrocardiograma clásico mide el corazón desde 12 puntos de vista; el reloj solo desde uno”. Estamos pagando por ver una sombra de la realidad, creyendo que tenemos el mapa completo.

Sin embargo, el médico no es un detractor de la tecnología sino un impulsor de su uso ético e informado. En el Hospital Alma Mater, él mismo lidera investigaciones que usan IA para encontrar biomarcadores ocultos en pacientes críticos.

La tecnología es una herramienta increíble para ver tendencias. Yo le puedo decir a un paciente: use su reloj, tómese el registro y mándeme el PDF”, comenta. El valor no está en el dato aislado que asustó a Fowler, sino en la historia que cuentan esos datos durante semanas o meses bajo la supervisión de un médico que entienda el contexto.

El hospital de bolsillo

Con estos adelantos tecnológicos al alcance de muchos bolsillos, parece que el hospital físico, tal como lo conocemos, tiende a desaparecer para las enfermedades crónicas.

Es el concepto del “hospital líquido”, una atención que llega hasta la cabecera de la cama del paciente. “El hospital es un lugar inseguro desde el punto de vista clínico, pues los pacientes se pueden infectar. La tendencia es llevar todo a un ambiente más seguro como el hogar”.

Para que este futuro sea viable en Colombia, el reto es la integración. Médicos como Alejandro Hernández trabajan en sistemas donde los datos de los wearables migran directamente a la historia clínica electrónica, pero advierte que esto requiere una regulación clara y una educación médica profunda.

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¿Cómo elegir la mejor opción?

De cara al usuario, el reto no es la falta de opciones sino la capacidad de discernir entre un accesorio de moda y una herramienta de salud real. Para ayudarlo, estos son seis dispositivos que lideran esta transformación, bajo la lupa de la evidencia científica y la experiencia de expertos:

1. Apple Watch Series 10 / Ultra 3

El estándar en validación médica. Es el dispositivo con más literatura científica a sus espaldas.

Lo mejor: Su sensor de ECG y la detección de fibrilación auricular.

La advertencia: No deje que su “nota” de salud lo asuste. El caso de The Washington Post probó que puede fallar bajo estrés.

La cita del Dr. Hernández: “Tiene una alerta para una arritmia... validada y publicada en el New England Journal”.

2. Huawei Watch GT 6 Pro

Potencia asiática con una batería que parece inagotable para usarlo hasta por 21 días sin cargar.

Lo mejor: Su monitoreo constante permite ver tendencias reales, no solo fotos del momento.

La advertencia: Falta investigación sobre cómo sus sensores ópticos leen pieles diversas como la nuestra.

La cita del Dr. Hernández: “Huawei tiene publicaciones científicas en China, que son ensayos clínicos detectando arritmia”.

3. Samsung Galaxy Ring

Lo último en miniaturización. Salud pura concentrada en un anillo de titanio.

Lo mejor: Es el sensor menos invasivo para dormir y medir la recuperación diaria.

La advertencia: Es un “espejismo” si no tiene un teléfono de la misma marca para desbloquear sus datos.

La cita del Dr. Hernández: “Samsung tiene publicaciones que justifican su seguridad y uso efectivo”.

4. Whoop 4.0

Es el favorito de deportistas de élite, como Cristiano Ronaldo. Una banda de tela sin pantalla que solo recolecta datos.

Lo mejor: Su enfoque en la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC) para medir el estrés.

La advertencia: Su modelo de suscripción mensual es obligatorio; si no paga, el gadget es un pisapapeles.

La cita del Dr. Hernández: “La VFC es un dato muy importante para ver cómo responde nuestro sistema nervioso ante situaciones de estrés”.

5. Oura Ring Gen 4

El pionero de los anillos inteligentes. Elegancia que esconde un laboratorio nocturno.

Lo mejor: Su precisión para medir la temperatura y las fases del sueño.

La advertencia: Sus “puntuaciones” de bienestar son estimaciones algorítmicas, no diagnósticos.

La cita del Dr. Hernández: “Nos está llevando a una medicina mucho más personalizada, una medicina de precisión”.

6. Monitores de Glucosa (CGM)

Parches adhesivos que miden el azúcar en sangre cada minuto. El fin de los pinchazos.

Lo mejor: Entender en tiempo real cómo lo que come afecta su energía.

La advertencia: No deben usarse para “jugar” con dietas sin supervisión profesional.

La cita del Dr. Hernández: “Ha sido una gran revolución porque en el día a día podemos empezar a tomar decisiones de alimentación mucho más específicas”.