Tecnología

El objeto no está, aunque lo vea, es una copia de luz

Qué es la holografía, una pregunta que se responde en la exposición de

El Planetario. Imágenes holográficas para ver, entender y emocionarse.

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Es periodista porque le gusta la cultura y escribir. A veces intenta con la ficción, y con los poemas, y es Camila Avril. Editora de la revista Generación. Estudió Hermenéutica Literaria.

02 de marzo de 2016

El poporo está en el cuadro. Es dorado. Se puede mirar desde diferentes lados, y ahí está, en sus tres dimensiones. ¿Está el poporo, de verdad? No, ni el poporo ni tampoco la rana del lado, también dorada, también en sus tres dimensiones, están ahí. Son holografías.

Holografía: ciencia, tecnología y arte es una muestra sobre esta técnica, que se puede ver en El Planetario desde este miércoles. Entonces está el poporo, la rana y otros 24 hologramas. ¿Están ahí? ¿Quién dice que no, si solo se está mirando, no tocando? Son fantasmas.

La exposición es una propuesta de la Universidad Eafit, Parque Explora y el Planetario, con la idea de acercar a la gente al tema de la holografía.

Por eso el profesor Daniel Velásquez, MsC en física óptica y coordinador de la línea de Procesamiento Óptico-Holografía del grupo de Óptica Aplicada de Eafit, dice que cuando se quiere decir qué es un holograma, también hay que decir qué no lo es. Conciertos que aparecen cuando se busca en internet, y se denominan holográficos, no lo son. Muchos de esos dispositivos, señala, no son más que sistemas de proyección. Bonitos, interesantes, pero no hologramas.

“La holografía –explica el profesor– viene de un término que es holos completo y grafos imagen. La holografía busca registrar algo de manera muy completa, guardar la información completa de luz de un objeto. Cuando estamos viendo un objeto o queremos registrarlo, en esencia vemos su luz. Resulta que los medios de registro que tienen las cámaras, las películas fotosensibles, la retina, cualquier cosa que pueda percibir la luz, solamente son capaces de capturar y guardar la intensidad.

La intensidad tiene que ver con algo que es la onda. Esa luz que proviene del objeto es una onda electromagnética, que tiene dos componentes, la amplitud y la fase. Nosotros registramos sólo eso que tiene que ver con la amplitud, y eso se traduce en intensidad, que podemos interpretar como cantidad de luz. Solamente somos capaces de ver la cantidad de luz.

Los medios fotográficos hacen eso, captan dónde hay más y menos luz y lo convierten en una imagen. El ojo hace lo mismo. Sin embargo, la otra información de la onda, que es la fase, no se puede registrar de forma directa. Así, al hacer el registro, la información que uno guarda sobre la luz es incompleta. Con la holografía se encontró una manera de registrar esa información, la amplitud y la fase”.

Ver y no tocar

El objeto en la holografía se ve igual al original, pero no está. Cuando se entra a un lugar, se asume que los objetos están ahí, que son reales, pero no se va directo a ellos a tocarlos.

“Nosotros percibimos el mundo físico a través de la luz, y aceptamos la realidad de los objetos a través de ella. Uno ve las estrellas y acepta que son reales. Percibimos la realidad del mundo físico a través de los sentidos. Se estima que el 80 por ciento se percibe a través de la luz, con los ojos. Por eso suena muy interesante si yo digo que puedo coger la luz de un objeto y guardarla tal como es, y que la puedo reproducir exactamente.

Eso quiere decir que cuando yo guarde esa información del objeto de forma completa, cuando yo mire su imagen, la luz que voy a ver es exactamente igual a la luz que proviene del objeto.

Desde el punto de vista óptico, yo no tendría manera de diferenciar si eso que estoy viendo es el objeto o su imagen holográfica, porque la luz porta la misma información. Bueno, claro, podría saber si es un holograma o no, si meto la mano para tocarlo, pero por eso decimos que aceptamos la realidad del mundo físico sólo con ver las cosas. La imagen holográfica porta la misma información del objeto desde el punto de vista óptico. Para nosotros eso es suficiente para aceptar que el objeto es real. De alguna manera uno hace copias de los objetos, como copias de la realidad. Porque la gente puede pensar que ver un holograma es el objeto real, pero son copias de luz”.

¿Para qué la holografía?

Las fotografías se toman para guardar información y tenerla luego. La imagen, precisa Daniel, como expresión gráfica. Igual con la holografía, aunque también ya se han hecho aplicaciones en ingeniería y en temas de seguridad, en tanto no se puede reproducir con facilidad. En la cédula y en las tarjetas de crédito hay hologramas, por ejemplo.

Sobre el cine y la televisión holográfica el profesor añade que en los años 80 hubo un gran auge y que se decía que para la primera década del siglo XXI se vería cine holográfico. No pasó y, los más optimistas señalan que todavía faltan unos 20 años por lo menos. No por los principios, sino por la tecnología que hay detrás, que no se ha desarrollado.

“La mayor aplicación está en generar imágenes que se denominan ultrarrealistas. Son imágenes en las que el observador que ve el holograma tiene las características de color, textura, detalle, como si estuviera mirando el objeto. Se están utilizando para registrar piezas de valor arqueológico, en paleontología, en poder holografiar las obras de un museo y sacarlas a otros lugares, porque se van a ver igual de bien.

Uno de los problemas en los museos es que las piezas de valor no salen. Los ucranianos fueron los primeros que empezaron con ello, cómo sacar esas piezas con valor arqueológico y material y moverlas por todo el país. Lo empezaron hacer con holografía. ¿La gente se tiene que sentir engañada si en lugar de mostrarle el objeto le muestran el holograma? Si vas al Museo del Oro, no te van a dejar tocar. Uno paga por ver, no por tocar, y si te están garantizando que eso que ves es lo mismo que si estuvieras viendo el objeto real, ¿te están engañando?” .