La empresa que lo ve todo: cómo Palantir se convirtió en el software de vigilancia más poderoso del mundo
Cada vez que alguien se conecta a internet, deja un rastro. Palantir es la empresa que mejor sabe qué hacer con él.
Cubro historias de Tecnología, Arte y Cultura en la sección Tendencias. Fui editor en Semana, El País de Cali y Blu Radio. Me apasiona explorar cómo el mundo digital moldea nuestra sociedad.
En 2001, la Comisión del 11-S en Washington llegó a una conclusión que cambiaría la historia de la industria tecnológica: los atentados no fueron solo un fallo de seguridad, sino un fallo de datos.
La CIA tenía información. El FBI también, pero nadie conectó los puntos. Peter Thiel, cofundador de PayPal, lo vio con claridad: el problema era la incapacidad de integrar la inteligencia militar. De esa conclusión nació Palantir.
Dos décadas después, esa plataforma se convirtió, según el consenso de expertos en ciberseguridad, en el software de análisis de datos más sofisticado del mundo en materia de seguridad e inteligencia.
Sus herramientas las usan la CIA, el FBI, la NSA, los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos, el ICE, el ejército israelí, el Ministerio de Defensa del Reino Unido, Ucrania, Francia, Alemania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, entre otros.
De PayPal al Pentágono
La historia de Palantir empieza, en rigor, antes del 11 de septiembre. A finales de los años 90, PayPal enfrentaba una oleada de fraudes que amenazaba con hundir la plataforma. Max Levchin, cofundador de la empresa junto a Thiel, desarrolló un software llamado IGOR que reducía el fraude en las transacciones a menos del 0,5% mediante algoritmos. El FBI se interesó. Y cuando llegaron los atentados, Thiel vio que esa misma lógica podía aplicarse a la inteligencia nacional.
Para desarrollar el proyecto necesitaba capital y un CEO. Encontró ambas cosas en Alex Karp, un doctor en filosofía alemana que había sido alumno del filósofo Jürgen Habermas y con quien había compartido aulas en Stanford.
A pesar de ser su opuesto ideológico, Karp fue nombrado CEO por tener la visión más clara de lo que Palantir quería ser.
El nombre de la compañía viene de las piedras mágicas de El Señor de los Anillos, los palantíri, que permitían ver lo que veían los enemigos. Sus empleados se llaman a sí mismos palantirianos y algunas oficinas están decoradas con runas élficas.
La CIA como primer cliente
El punto de inflexión llegó cuando Palantir recibió financiación de In-Q-Tel, el brazo de inversión de capital de la CIA. “Más allá de la inversión, los ingenieros de Palantir tuvieron acceso a los analistas de la CIA, por lo que pudieron desarrollar el software de la mano de estos analistas”, explicó a BBC Mundo Michael Steinberger, columnista del New York Times y autor del libro The Philosopher in the Valley (2026), en el cual traza un perfil detallad del CEO de Palantir.
Esa cocreación explica por qué las herramientas de Palantir son tan difíciles de replicar. Fueron diseñadas para resolver problemas reales de inteligencia, no para el mercado general.
Hoy sus usos son tan amplios como controvertidos. El ICE usa Palantir para identificar y localizar migrantes en proceso de deportación. El ejército israelí lo usa desde el 7 de octubre de 2023. Ambos casos han generado críticas globales.
Karp publicó recientemente un resumen de 22 puntos de su libro The Technological Republic (2025), que muchos describieron como el manifiesto ideológico de la compañía.
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Algunos de sus planteamientos, como que “ciertas culturas siguen siendo disfuncionales y regresivas” o que occidente debe “resistir la tentación de un pluralismo vacío”, generaron rechazo inmediato. La legisladora británica Victoria Collins dijo que parecían “los desvaríos de un supervillano”.
Karp defiende la superioridad tecnológica y militar de Estados Unidos como el principal disuasor global. “Las guerras se luchan con tecnología”, dijo en un foro en Washington. “O somos nosotros, o es China, o es Rusia”.
Palantir no vende sus productos a China ni a Rusia, una decisión que tomó desde sus inicios.
“En 2007 era algo atrevido decir que no ibas a ofrecer tus productos en el mercado de mayor crecimiento del mundo”, señala Steinberger. Desde entonces, la empresa no ha cambiado esa postura. Se define a sí misma, desde siempre, como “guardiana de Occidente”.