Prueban tecnología VR para reducir estrés durante la donación de sangre, ¿cómo funciona?
La implementación de visores de realidad mixta busca disminuir la ansiedad durante el proceso y fortalecer la recurrencia de donantes.
Cubro historias de Tecnología, Arte y Cultura en la sección Tendencias. Fui editor en Semana, El País de Cali y Blu Radio. Me apasiona explorar cómo el mundo digital moldea nuestra sociedad.
La tecnología de realidad mixta comenzó a probarse como una herramienta para reducir el estrés durante la donación de sangre. La iniciativa apunta a uno de los principales factores que inciden en la baja recurrencia: la ansiedad que experimentan muchos donantes, especialmente en su primera experiencia.
En Colombia, el Instituto Nacional de Salud estima que el país necesita entre 1,07 y 1,29 millones de donaciones de sangre al año para cubrir la demanda. Aunque en 2024 cerca del 94 % de las donaciones fueron voluntarias, la donación frecuente se mantiene baja, alrededor del 27 %. De forma preliminar, en 2025 se recolectaron unas 993.000 unidades, una cifra inferior a la requerida para responder de manera sostenida a las necesidades del sistema.
La estrategia tecnológica se basa en el uso de visores de realidad mixta que proyectan entornos digitales inmersivos durante el procedimiento. A diferencia de la realidad virtual convencional, estos dispositivos permiten que el donante mantenga conciencia del entorno físico.
“Usamos el concepto de terapia de distracción, pero sin aislar a la persona del espacio real. El donante sigue viendo lo que ocurre a su alrededor”, explica a EL COLOMBIANO Juan Carlos Barbosa, director del área de Transfusión de Abbott en Colombia.
Ese diseño responde a necesidades clínicas concretas. “Los dispositivos son más abiertos y permiten que el flebotomista pueda monitorear los ojos del donante durante todo el proceso, algo fundamental para mantener la seguridad”, señaló Barbosa. Desde el punto de vista médico, esta característica marca una diferencia frente a los cascos cerrados de realidad virtual.
Las experiencias inmersivas fueron desarrolladas específicamente para donantes de sangre. Están pensadas para completarse en posición sentada, se controlan mediante movimientos de cabeza y no requieren interacción manual. “La idea fue eliminar cualquier barrera técnica: no hay botones, no hay controles y no hay que aprender a usar nada durante la donación”, afirmó el directivo.
Desde el punto de vista tecnológico, el sistema opera de forma completamente local. “Las experiencias se ejecutan directamente en el visor, no requieren conexión a internet, no hay inicio de sesión y no se captura ni almacena ningún dato del donante antes, durante ni después del proceso”, explicó Barbosa. Este enfoque facilita su uso en regiones con distintos niveles de conectividad y reduce riesgos asociados a la privacidad de la información o a la ciberseguridad de las redes hospitalarias.
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Uno de los visores utilizados cuenta con pantalla 4K y un campo de visión superior a los 100 grados. Al funcionar de manera nativa en el dispositivo, no presenta latencias asociadas a servidores externos. “Todo el procesamiento ocurre en el propio casco, lo que garantiza una experiencia fluida incluso en contextos con limitaciones de red”, añadió.
Según un estudio realizado en 2024 con donantes en Estados Unidos, el 68,4 % de quienes reportaban ansiedad previa manifestó una reducción del estrés al usar esta tecnología, y el 89,2 % expresó intención de volver a donar. Una de las primeras pruebas piloto se realizó en Barcelona.
En Colombia, la iniciativa se ha implementado en alianza con centros de sangre como una herramienta complementaria al acto médico. “La innovación no reemplaza la solidaridad, pero puede ayudar a que la primera experiencia no sea la última”.