¿Cómo acompañar a alguien en duelo durante el inicio del año?
La respuesta a esta pregunta está en la escucha atenta, el respeto por los tiempos emocionales y la capacidad de acompañar sin imponer soluciones, especialmente en un periodo que suele exigir empezar de nuevo.
Periodista de medio ambiente. He trabajado en medios como El Mundo (España), El Espectador, Cromos, Arcadia y Canal Trece.
El primer lunes de enero suele llegar con alarmas tempranas, tráfico espeso y una promesa tácita de normalidad. Para muchos, el calendario nuevo funciona como un punto de partida, pero para otros, es apenas un recordatorio incómodo de que la vida sigue avanzando mientras el dolor permanece, pues en los días posteriores a las fiestas, cuando se apagan las reuniones y las casas recuperan el silencio, la ausencia se vuelve más visible, y no hay brindis que la disimule ni propósito anual que la acelere.
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Ese contraste explica por qué el inicio de año puede ser especialmente duro para quienes atraviesan un duelo. Es decir, mientras diciembre concentra rituales, recuerdos compartidos y presencias que, al desaparecer, dejan un vacío más evidente; enero impone rutina, y volver al trabajo, responder mensajes y “retomar la normalidad” puede intensificar la tristeza, la sensación de aislamiento o la idea de no estar a la altura de un entorno que exige seguir adelante.
Y aunque parezca una escena aislada, no lo es tanto: en Colombia, según la Universidad Católica de Colombia, al menos una de cada diez familias está atravesando o ha atravesado recientemente un proceso de duelo. Ahora bien, acompañar ese dolor no es intuitivo, y el miedo a decir algo incorrecto, a “hacer más daño” o a quedar en silencio, empuja con frecuencia a frases bienintencionadas que terminan invalidando la experiencia del otro.
Por eso, desde la ciencia, el duelo se entiende como un proceso activo y singular, más que como una etapa que deba cerrarse rápido. Mya Faride Gómez, directora de la Especialización en Psicología Clínica de la Universidad Católica de Colombia, lo explica así: tener “la compañía profesional, es un acto de amor hacia uno mismo y también hacia la memoria de quienes ya no se encuentran con nosotros”.
Una idea similar plantea la psicóloga Pilar Pastor, de la Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC) de Madrid, una organización sin ánimo de lucro dedicada a proyectos de salud y educación. “Escuchar realmente a alguien que está sufriendo, estar a su lado de forma auténtica, con cariño y cuidado es una ayuda fundamental y de gran valor. En muchos casos, una presencia silenciosa resulta más reparadora que cualquier intento por ofrecer respuestas”, señala.
Por eso, este inicio de año, marcado por expectativas de “volver a empezar”, exige una sensibilidad distinta si se tiene en cuenta que el duelo no avanza en línea recta ni responde a plazos sociales.
En EL COLOMBIANO hablamos con Gómez sobre cómo acompañar a alguien que atraviesa una pérdida en este comienzo de año, qué errores evitar y cuándo es necesario buscar ayuda profesional.
Desde su experiencia clínica, ¿qué errores son más frecuentes al intentar acompañar a alguien en duelo?
“Uno de los principales errores es no respetar el momento emocional de la persona. Obligar a celebrar, pedir que sea “fuerte” u ofrecer soluciones desde la propia perspectiva puede agravar el proceso. No estamos viviendo la experiencia del otro por lo que imponer una forma de sentir o de reaccionar suele aumentar la sensación de incomprensión. Acompañar implica escuchar sin juzgar, permitir el llanto y comprender que el dolor no se corrige con consejos”.
¿Cómo cambia el duelo cuando se prolonga en el tiempo y qué señales indican que se requiere apoyo profesional?
“Cuando el duelo se extiende durante varios meses, aparecen señales de alerta claras como el aislamiento persistente, las afectaciones en la salud —fácilmente identificables en desequilibrios en el sueño, el apetito o la actividad física— y el no reconocimiento de la necesidad de ayuda. En estos casos, el acompañamiento familiar o social puede no ser suficiente, en cambio, la intervención profesional podría permitir orientar el proceso y prevenir cuadros depresivos que profundicen el malestar”.
En un inicio de año cargado de expectativas, ¿qué recomendaciones daría para no invalidar el dolor de quien sigue en duelo?
“Es importante asumir este periodo como un tiempo de respeto por el propio ritmo. Escuchar sin juzgar, permitir la expresión emocional y no exigir ‘pasar la página’ son claves. Asimismo, es importante tener en cuenta que encontrar sentido puede venir de la fe, la espiritualidad personal o del apoyo humano más cercano, pero nunca de la presión externa por cumplir con una idea de normalidad”.
Acompañar el duelo en 5 claves prácticas
1. Respete los tiempos emocionales de la persona; no todos los duelos avanzan igual.
2. Escuche sin intentar resolver el dolor ni minimizarlo con frases hechas.
3. Ofrezca compañía genuina, incluso en silencio; la presencia también comunica apoyo.
4. Proponga ayudas concretas en lo cotidiano, sin esperar a que la persona las pida.
5. Esté atento a señales de alarma y sugiera apoyo profesional cuando sea necesario.
Es importante entonces tener en cuenta que acompañar a alguien en duelo no exige respuestas brillantes ni gestos extraordinarios. Exige, sobre todo, disposición para estar, escuchar y reconocer que el dolor también tiene derecho a ocupar espacio en el comienzo de un año que no significa lo mismo para todos.