Educar en la diferencia es clave para entendernos
Instituciones educativas deben procurar educar en valores que reconozcan la diversidad en lo humano.
Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.
La educación en la diferencia en las instituciones educativas es un tema que debe abordarse, además de las discusiones de género u otros enfoques, como un asunto de convergencia y valores humanos mediante el cual todos puedan encontrarse con sus diferencias .
Alejandro Duque Chalarca, sociólogo, cree que “se debe visibilizar el valor de lo humano de la persona. El activo de una institución es su gente y la discusión debe girar en torno al respeto de la diferencia del otro”.
Duque menciona que este trabajo se hace en distintas organizaciones. Comprenden las diferencias entre la gente desde una visión holística de lo humano. “Que por su contexto es una persona distinta y nos debemos acercar a su particularidad encontrando puntos en común”.
Felipe Tabares, gerente de Etnológica, empresa de investigación psicoantropológica de mercados, destaca que Colombia es un país de mezclas donde la inclusión es una manera de trabajar para que esa diferencia funcione. Según él, se debe llegar a entender cómo convivir con otros que no son como yo en cualquier espacio, no solo en las instituciones educativas.
“Las cosas se han pensado como si fuéramos iguales, pero por la misma configuración del país, las poblaciones, las nuevas religiones y la diversidad de pensamiento, debemos entender que el otro es diferente, pero que puede estar en mi propio mundo y convivir conmigo, eso es fundamental”, dice Tabares.
Sin embargo, Alba Lucía Rojas Pimienta, coordinadora del grupo Diverser y el programa Madre Tierra de la Universidad de Antioquia, cree que exacerbar las diferencias que como humanos tenemos crea más conflicto. “Y la clave es preguntarnos, desde cualquier institución, qué tenemos en común, en qué nos podemos tejer”.
La investigadora menciona que hay una tendencia en el país a resaltar lo diferente, a politizarlo. Si bien hay particularidades por las que los humanos son diversos hay elementos comunes en cada ser que se ven invisibilizados porque no se reconocen y por lo tanto se debe dar una lucha que contemple lo común en la diversidad.
No obstante, Tabares señala que para él hay una complejidad en el ámbito educativo, la religión.
“A veces parece estar en contra de la cohesión de distintas formas de pensamiento. Hay que enseñar que todos somos seres humanos. En el fondo somos los mismos, pero la forma es diferente, hay que derrumbar todas esas barreras”. Por eso cree importante trabajar en los niños el tema de la equidad pensado desde la diferencia como un invento del ser humano.
Sobre las ventajas que como sociedad se tendría si los niños son educados en la diferencia destaca que lo más importante sería poder valorar cada forma de pensar con respeto.
“Se debe visibilizar el valor de lo humano. El activo de una institución es su gente y la discusión debe girar en torno al respeto de la diferencia del otro”.
El sociólogo Alejandro Duque, destaca que, en general, se trata de entender cómo habitar un mundo en el que somos diferentes, centrándonos en lo humano y en el encuentro de las convergencias.
Lillyana Velásquez Vásquez, psicopedagoga, cree que desde temprana edad se les debe enseñar a los niños a reconocerse en su propia identidad, en sus emociones. Ese el primer factor a trabajar en los menores, entender sus emociones para poderlas reconocer en el otro. Así, si el niño lo logra con sentimientos como ira, tristeza, alegría, puede reconocerlas en el otro y compartir o validar esa emoción.
“Desde pequeños hay que enseñarles a los niños a expresar sus emociones, no solo a nivel corporal, sino también a través del lenguaje. Esa es una de las primeras estrategias: reconocer emociones y ser capaces de expresarlas”.
Asimismo, destaca que es primordial trabajar en la tolerancia, la frustración y la capacidad de resolver conflictos. Esa labor de resolución se desarrolla en común, dice Velásquez.
La psicopedagoga explica que en Colombia se asumió una estrategia en los colegios para contrarrestar el matoneo, sea cual sea su causa, pero en general el que parte desde la intolerancia ante la diversidad. “Es la mediación escolar, tratar de que los alumnos con capacidad de liderazgo sean capaces de mediar ante quienes se agreden de alguna manera. Es un tercero mediador que, sin tomar partido, ayuda a escuchar a las partes”
Sobre la experiencia de educar en la diferencia en su institución, el colegio Cumbres destaca el trabajo en valores humanos fundamentales. Una labor que se hace, no transmitiéndolos, sino vivenciándolos por medio de campañas donde ellos experimentan cada uno de ellos”.
El psicólogo Juan Diego Tobón cree que una de las cosas más obvias de ser seres humanos es reconocernos e identificarnos como seres diversos, “es una característica de la condición nuestra”. Según él, ese no tendría que ser un asunto del que nos tuviéramos que ocupar racionalmente, explica que es algo evidente por nuestros tamaños, peso, procedencias, colores de piel. “Es muy particular que lo más propio, lo diverso, es un elemento que nos cuesta”.
De ese modo opina que en los procesos educativos, que van más allá de la escuela y traspasan la familia y aquello que se vive por fuera del hogar, la función del Estado, comenta, debe estar ligada al reconocimiento de lo diverso “como un asunto ligado al bien común y a la construcción de convivencia..
Por eso cree que desde las instituciones educativas hay dos vías, una académica y otra racional, que tienen que ver con la inclusión de planes de estudio y otros elementos que permitan abordar lo diverso como algo que no es peligroso sino que permite construirnos como seres humanos.