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Hágale seguimiento a su mascota desde el smartphone

Una pelota especial permite a los usuarios controlar desde lejos a sus mascotas a través de un dispositivo.

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13 de mayo de 2016

Un equipo de ingenieros y técnicos con sede en Nueva York han desarrollado un juguete inteligente para hacer realidad este deseo: una pelota de plástico inastillable, que puede controlarse desde el móvil y permite visualizar en la pantalla del dispositivo a la mascota y a todo su entorno.

Esta bola “a prueba de mordiscos, golpes y arañazos”, no solo aloja en su interior una cámara que capta su entorno, sino además un altavoz y un micrófono, que permiten a los dueños comunicarse con sus mascotas mientras las ven, hablándoles y escuchándolas, según Kevin Li y Anthony Chien, cofundadores y directores ejecutivos de PlayDate.

Para aumentar aún más la interacción entre personas y animales a través de la tecnología, Li y Chien han añadido al juguete un sonido de chirrido, destinado a llamar la atención de la mascota y que suena al oprimir un botón en el monitor táctil del teléfono móvil, que también puede tomar fotos y grabar vídeos de la mascota, por medio de una app.

La cubierta exterior de la pelota para mascotas está fabricada con una capa gruesa de policarbonato que, según sus creadores, la vuelve resistente y segura para el animal, la cual también puede reemplazarse cada cierto tiempo, si se deteriora.

Los propietarios de la mascota pueden controlar la pelota a distancia, a través de un dispositivo que opere con los sistemas Android o iOS por una app gratuita, del mismo modo en que pueden controlar un personaje en un juego de smartphone, aseguran los creadores de PlayDate.

Una esfera dentro de otra

La app tiene en su menú un controlador de navegación para hacer rodar la pelota en la dirección que su usuario desee, así como botones que ponen en marcha acciones como emitir un chirrido, hacer una foto o un video, con su cámara interior de alta definición que se mantiene estabilizada aunque la pelota se mueva.

La bola se compone de una esfera interior de color, que aloja los elementos tecnológicos, y una cubierta esférica transparente que la recubre y puede rodar y cambiar de trayectoria, siendo controlada a distancia, gracias a un mecanismo que pone en contacto ambas esferas, haciendo avanzar y girar la cubierta externa, mediante los impulsos que le trasmite la esfera interna.

Además de poner en movimiento la pelota, la cubierta externa funciona como una doble protección: evita que los circuitos y elementos electrónicos del interior sean dañados, e impide que estén en contacto con el animal, garantizando su seguridad.

Esta funda esférica reemplazable no se puede astillar y tiene transparencia y dureza suficientes como para permitir que la cámara capte imágenes de calidad, según sus creadores.