30 billones de toneladas pesa lo que ha construido el hombre
Todo lo fabricado y construido por los humanos cubriría el planeta con una capa de decenas de centímetros.
La tecnosfera pesa 30 billones de toneladas, el equivalente a que a cada metro cuadrado de la superficie le agregaran 50 kilos.
Todo lo que el hombre ha construido y fabricado para poder vivir... como vive hoy.
La tecnosfera, un concepto tal vez extraño para el común de las personas no tanto para algunos profesionales como los geólogos.
“Son todas las estructuras que los humanos han construido para mantenerse vivos, y en gran cantidad, hoy en el planeta: casas, fábricas, granjas, minas, carreteras, aeropuertos, puertos, sistemas de computador, todo, junto a la basura”, explicó Jan Zalasiewicz, de un equipo encabezado por investigadores de la Universidad de Leicester.
Comprende además las granjas, los bosques cultivados y las embarcaciones, así como las excavaciones en el piso oceánico. Es diversa en estructura, con componentes inanimados y una parte viva que comprende los cultivos y animales domésticos.
Una enorme cantidad que sobrepasó al número de especies biológicas y que se ha convertido, en cierta forma, en un sistema parasitario.
Es la primera vez que se hace un estimativo del tamaño de la estructura física de la tecnosfera, muestra de la profunda transformación del paisaje terrestre por el hombre, ahora en una nueva época: el antropoceno.
“Los humanos y las organizaciones humanas forman parte de ella, aunque no siempre la tenemos bajo control como pensamos, dado que la tecnosfera es un sistema con su propia dinámica y flujos de energía, y los humanos tienen que ayudar a mantenerla para sobrevivir”, dijo.
En palabras de Mark Williams, otro de los investigadores, en comparación con la biosfera es un sistema muy pobre en reciclar sus propios materiales, como se aprecia en un relleno sanitario.
Composición
Para dar una idea de la transformación técnica y tecnológica de la Tierra, los investigadores en el artículo publicado en The Anthropocene Review, dividieron la tecnosfera en componentes.
La urbana sufre profundas y continuas transformaciones. Por ejemplo uno de los montículos de la demolición del área de Berlín afectada por la Segunda Guerra Mundial llenó un área de 1 millón de metros cuadrados con 80 centímetros de espesor, un volumen original de 26,2 millones de metros cúbicos.
Más sorprendente aún es la tecnosfera aérea: la sola carga de dióxido de carbono (CO2) antropogénico en la atmósfera pesa cerca de 1 billón de toneladas o 150 000 veces la gran pirámide egipcia de Guiza. Sería suficiente para crear una capa de gas alrededor de todo el planeta de un metro de espesor.
Otros componentes son el rural con la tierra transformada y sus vías, la subterránea con sus tuberías de conducción, y la marina cuyo principal componente no son los puertos ni los barcos sino las áreas de arrastre que hoy ocupan mayor extensión que las áreas agrícolas del planeta.
Rastros
Zalasiewicz explicó a EL COLOMBIANO que con el estudio de la tecnosfera se conoce la escala de alteración de la superficie del planeta y se evalúa la gran cantidad de objetos que hemos fabricado.
“Si quedan enterrados en los estratos, muchos de ellos dejarán algún rastro (después de todo hacemos objetos para que duren). En parte podemos predecir el proceso de fosilización mirando análogos naturales, por ejemplo sabemos que la madera antigua ha sido preservada para formar fósiles carbonizados y así podemos imaginar que los objetos de madera y plástico de los humanos pueden quedar fosilizados de igual forma”.
La huella humana es grande. “Si todo lo que hemos hecho o descartado, arado, dragado estuviera diseminado por la Tierra, formaría una capa de unas cuantas decenas de centímetros de grosor. Es una manera de ver, geológicamente, la escala del cambio producido por los humanos”.
El acelerado aumento de la tecnosfera tiene impactos diferentes, reconoció. Muchos son útiles, como la construcción de escuelas, hospitales y casas “pero hay otros con consecuencias no intencionales que pueden ser nocivos para otras especies y la nuestra”.
Un desarrollo que podría conducir al agotamiento de los recursos naturales pero, indicó, es algo que no se ha estudiado lo suficiente.
Vivimos en un planeta irreconocible.