Los perros acuden en masa a la ciclovía
Numerosos caninos acuden a la ciclovía. Trotan, caminan y olfatean al lado de los humanos.
Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.
Nucita es una de las caminantes infaltables de la ciclovía de la avenida El Poblado. No hay domingo que camine menos de una hora y media, a buen paso, de la mano de Lina Gómez.
Nucita en su nombre lleva uno de los aspectos de su carácter, la dulzura, anda en la mañana del domingo desde su casa. Como vive más o menos a medio camino entre los parques de El Poblado y Envigado, van primero a aquel y después a este, y se devuelven hasta su casa.
“Nucita y yo caminamos, mientras mi esposo va en bicicleta por la ciclovía hasta Niquía y regresa. Él debe estar que aparece”.
Y mientras cuenta que no es raro que su amiga canina ande tanto, que el domingo pasado lo hizo durante cinco horas en Jardín, donde fueron de paseo a la Cueva del Esplendor, y muestra en su teléfono móvil una fotografía de la criatura sentada en una roca, con la cascada que entra en una caverna detrás suyo, aparece el esposo, Carlos Peña, en su cicla todoterreno. Con orgullo, él vuelve a contar la caminada del domingo anterior.
“Nucita olió todas las bicicletas que encontramos en el camino”, revela Lina, mientras la cachorra se para en las patas traseras para permitir que Carlos le rasque la cabeza.
Andar y saludar
Campanita y Niña acompañan a Sol Beatriz en su caminada dominical. Y para las cuadrúpedas es un deleite ir por la vía de los deportistas, porque como también es perrovía, encuentran numerosos congéneres y, si bien no los saludan a todos, esa multitud canina da al espacio un ambiente familiar y, por supuesto, ellas se detienen a intercambiar olores con algunos de ellos.
La primera, de ojos vivaces y cara siempre arriba, no disimula su alegría y altivez. Es la mayor de las dos: tiene nueve años, en tanto que Niña tiene cinco.
“Llegan cansadas, claro, y se relajan rico hasta por la tarde”. Desde La Magnolia hasta la quebrada La Zúñiga y regreso.
Tiene que estar lloviendo para que Sol Beatriz decida no salir de paseo con sus amigas: “no me gusta, porque se mojan mucho y pueden formar hongos en la piel”.
Personas de diversas edades van en cicla o patines, trotando o caminando; unas solitarias con audífonos, otras en grupo, conversando. Perros cachorros, adultos y viejos; unos ataviados con pañoletas o camisetas; otros, desprovistos de todo atuendo. Todos conforman una multitud que marcha rumbo al norte; rumbo al sur, provista de gran espíritu deportivo.