Las reuniones virtuales son malas para la creatividad, según estudio
Sin embargo, son buenas para la toma de decisiones puntuales. Le explicamos ventajas y desventajas.
Periodista convencida de la función social de su profesión, de la importancia del apoyo mutuo, la educación y el arte.
El trabajo en equipo ha sido clave para dar paso a algunas de las ideas más grandes de la historia de la humanidad: desde los simposios griegos hasta la unión de Lennon y McCartney. Con esta afirmación inicia el apartado principal de una investigación publicada a inicios de este año en la revista Nature, en la que queda demostrado que los grupos que trabajan mediante encuentros virtuales son menos creativos que aquellos que lo hacen de forma presencial.
Las reuniones a través de videollamadas se popularizaron —y parecen haberse quedado para siempre— a raíz de la pandemia por covid-19. En ese sentido y teniendo en cuenta que “la generación colaborativa de ideas está en el centro del progreso científico y comercial”, los científicos han desarrollado un especial interés por analizar las implicaciones que puede tener trabajar en equipo de forma virtual y de forma presencial.
El estudio en cuestión fue adelantado por profesionales de la Universidad de Columbia, Nueva York, y en él evaluaron, a través de observaciones en laboratorio y un experimento de campo, datos en cinco países de Europa, Medio Oriente y el sur de Asia.
Mejor cerca que lejos
Si compara rápidamente un video en tiempo real —con audio e imagen en movimiento— con un encuentro presencial, dirá que las dinámicas no son radicalmente distintas, contrario a si lo compara con una interacción a través de un mensaje de texto, una carta o una llamada telefónica.
Ahora bien, aunque lo primero parece que podría reemplazar el encuentro cara a cara, los especialistas en psicología y neuropsicología siempre lo han puesto en duda. “Si la videollamada finalmente cierra la brecha de información entre la interacción virtual y en persona, surge la pregunta de si esta nueva tecnología podría reemplazar efectivamente la generación de ideas colaborativas en persona”, dejan estipulado los científicos en el paper colgado en Nature.
Para resolver tal incógnita convocaron a un total de 602 personas a participar del estudio en laboratorio. Allí fueron emparejados al azar y se les pidió que idearan usos creativos para un producto durante cinco minutos, y luego tuvieron un minuto más para seleccionar la idea más innovadora. Todo esto tanto en persona como virtualmente.
Así, los científicos evaluaron tanto el rendimiento en la ideación (según el total de ideas) y su calidad (teniendo como base la idea seleccionada al final). El resultado fue evidente: las parejas virtuales generaron significativamente menos ideas totales y creativas que las parejas presenciales.
“Nada reemplaza el contacto ‘persona a persona’, la pantalla del computador limita mucho la percepción del sujeto que tenemos enfrente”, comenta Leonardo Palacios, profesor de Neurología de la Universidad del Rosario. “Esa dificultad puede ser incluso ancestral, está ligada a nuestra naturaleza. Los medios de comunicación son recientes, el Internet data de hace unos 35 años, Skype, Zoom, Teams y otras de unos 10 a 15 años”.
El valor de observar
Tras encontrar que el número y la calidad de las ideas es evidentemente inferior entre quienes se reunieron de forma virtual, los profesionales buscaron confirmar una de sus hipótesis más fuertes: que la comunicación virtual dificulta la generación de ideas. ¿Por qué? Porque el espacio virtual reduce el alcance visual, lo que a su vez reduce el alcance cognitivo.
Para esto, recopilaron los datos de otras 151 parejas asignadas aleatoriamente (para trabajar en persona y en modalidad virtual) mientras monitoreaban su enfoque visual.
Como se suponía, a través del encuentro por videollamada las parejas se enfocaron más en el rostro del otro que en el entorno, un hecho muy relevante teniendo en cuenta que las miradas alrededor de la sala —más comunes entre quienes estaban presencialmente— se asociaron con un mayor número de ideas creativas.
A través de los sentidos es posible percibir el mundo, el cerebro recibe la información y la codifica. El alcance visual frente a una pantalla es reducido, de manera que se pierde parte de la información que podría nutrir ese análisis cognitivo. “Una reducción del campo visual reduce la percepción que tenemos del mundo, desde un punto de vista visoespacial, es decir, cómo nos ubicamos en el espacio que nos rodea”, explica Johanna Valencia Echeverry, magíster en Neuropsicología e investigadora del grupo de Investigación en Psiquiatría Gipsi, adscrito a la Facultad de Medicina de la U de A, “lo que al mismo tiempo reduce la capacidad del individuo para moverse por el mundo, tener otros puntos de vista y escenarios de actuación”.
En general, a través de una videollamada es difícil percibir estímulos sensoriales: auditivos, visuales, gustativos, olfativos, táctiles, más aún si se trata de encuentros en los que las cámaras permanecen apagadas y se silencian los micrófonos. Continúa Valencia: “La percepción de esos estímulos activa la conectividad cerebral, identificamos patrones, generamos recursos, imaginamos escenarios, planeamos acciones a corto y largo plazo, todo eso lo permite la presencialidad logrando una interacción más efectiva, por ejemplo, entre los equipos de trabajo”.
¿La habilidad de relacionarse mediante herramientas virtuales podría mejorar con el tiempo? Para el neurólogo Palacios es probable, sobre todo por cómo irá configurándose el contexto: reuniones con hologramas (con el interlocutor “de cuerpo entero”) o en el metaverso a través de avatares. “Sin embargo, falta. Los centennials podrían lograrlo más rápido. Ya veremos”.
Por lo pronto, la recomendación sigue siendo limitar el tiempo frente a las pantallas (celulares, tablets y computadores), no solo porque pueden afectar físicamente la visión, también porque pueden limitar la percepción del mundo.
Observe por la ventana, “deténgase en lo que está en el exterior, los colores, olores, movimientos para que el cerebro identifique el dinamismo y las conexiones cerebrales se activan”, recomienda Valencia.