Una trilogía que hace preguntas
La escritora Dolores Redondo escribe historias policiacas, que tocan temas sociales y culturales.
Es periodista porque le gusta la cultura y escribir. A veces intenta con la ficción, y con los poemas, y es Camila Avril. Editora de la revista Generación. Estudió Hermenéutica Literaria.
Dolores Redondo es escritora y, aunque estudió Derecho, lo suyo es la escritura y la gastronomía. El guardián invisible es la primera novela de una trilogía (las otras dos son Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta), que la ha llevado a compartir sus letras más allá de su país, España. Ahora llegó a Colombia.
Estudió Restauración gastronómica. Es difícil que la cocina no esté en su escritura...
“Sí, de hecho está muy presente, porque la protagonista de mis novelas es una inspectora de policía de Navarra, pero una inspectora muy vinculada a su familia. Hay un asesino serial, y hay una investigación, pero sobre todo se centra en la historia de ella y de su familia. Yo creo que es algo propio de la cultura mediterránea, latina, que esté presente la comida. Alrededor de la mesa celebramos desde los bautizos hasta los funerales, hacemos lo bueno y lo malo. La comida está muy presente. En El guardián invisible la inspectora tiene que regresar a su pueblo donde nació a ponerse al frente de una investigación muy rara, en la que parece que hay un asesino que va dejando cadáveres de adolescentes, casi niñas, a las orillas del río, pero en su firma hay un elemento de la cocina, hay un pastelito de la tradición más antigua navarra, que deja sobre el cadáver”.
¿De dónde llegó la idea de la inspectora Amaia Salazar?
“Amaia está inspirada en las mujeres de mi alrededor, que proceden de las familias matriarcales. Mujeres muy fuertes, muy decididas. Las familias matriarcales se han forjado tras siglos y siglos de mujeres prácticamente solas frente al cuidado de las haciendas y de los trabajos, porque los hombres se iban al mar y viajaban, y ellas quedaban al frente de todo, así que generación tras generación se han ido haciendo muy fuertes y muy capaces. Amaia Salazar representa la actualidad de ese tipo de mujer, decidida y capaz y proveniente de una familia en la que las mujeres pues siguen llevando la batuta y el peso de la historia familiar. La trilogía está inspirada en un hecho real, en un crimen que aparece en la novela. Es un crimen atroz en el que planea el horror de que sea quien debe protegerte quien te haga daño. Un crimen contra un menor cometido por sus propios padres y en nombre de la fe, de una fe mal entendida. Aquella noticia que una vez apareció en la prensa me llevó a hacerme muchas preguntas”.
La trilogía está terminada, pero ¿piensa seguir con Amaia Salazar?
“He encontrado una veta. Es ir cavando en una mina y de pronto encontrar la mina de oro, porque ella reúne las dos cosas que tienen que darse. Una, que a mí me encante, dos, que a los lectores les gusta leer sobre ella. Esto es una suerte que muchos escritores esperan toda la vida y los que la encuentran siempre la aprovechan. Yo lo haré, porque en el proceso de escribir la trilogía he aprendido mucho sobre el personaje, mucho sobre la historia del lugar, sobre otros crímenes, con lo cual sí que me apetece seguir escribiendo, pero no quiero perderme la oportunidad de contar otras historias que también llevo dentro, y que me apetece compartir con los lectores. Ahora estoy ocupada en una novela, también policiaca, también con un crimen, de una sola entrega, pero luego volveré con Amaia. No será una continuación de la trilogía, porque ya terminó, pero sí la inspectora en un nuevo caso criminal”.