Velar sigue siendo un rito importante
Aceptar la realidad de la muerte, recibir el apoyo social y familiar y validar expresiones de dolor son parte de su misión.
Sentarse frente al ataúd. Rodearse de familiares, amigos y conocidos. Llorar, dudar, negar.
El mejor momento para estas reacciones es la velación. La misma, es la posibilidad de caminar hacia el duelo y que permitirá la aceptación de que una persona a quien se le tenía cariño dejará de estar presente físicamente.
Juan Sebastián Acosta Zapata, psicólogo coordinador de rituales significativos de Villanueva Casa de Velación, resalta que “las velaciones son determinantes para la elaboración de un proceso de duelo por varias razones, una de estas es que la velación favorece la aceptación de la pérdida. Es decir, la confrontación con la realidad, que el otro que yo amaba se ha transformado y ya no va a estar de la manera que usualmente estaba. Permite que la persona se confronte con esa realidad”.
El especialista agrega que este también es un espacio que permite recibir un apoyo simbólico de las personas cercanas. “Es uno de los pocos espacios que quedan en la sociedad a través de los cuales hay un lugar y un espacio adecuado para recibir el apoyo simbólico y leal de las personas que nos quieren y nos acompañan. Allí se da la ternura, la solidaridad, el acompañamiento, el apoyo de manera masiva. Además permite la expresión emocional que en otros contextos no sería bien vista: el llanto, el alargue del dolor, el grito, todo aquello que permita que el ser humano elabore ese primer momento del duelo y pueda expresar la emocionalidad”, dice.
Para la aceptación
La velación es un asunto que junto con lo emocional, también toca la esfera de la salubridad. Dar este paso de aceptación permite una labor destacable en la prevención promoción en la salud.
De esta manera lo detalla Isabel Arango Isaza, directora ejecutiva de la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente, quien explica que las velaciones “tienen una utilidad importantísima para los seres humanos y que dista mucho de ser solamente ambiental, ya que tienen un efecto en nuestra salud mental., porque favorece lo que llamamos la aceptación de la muerte”.
Resalta la Directora que “las personas que no tienen la oportunidad de hacer rituales de despedida no logran confirmar esta muerte y se dificulta mucho más este primer proceso de la aceptación. Las velaciones son la manera que tenemos de aceptar la realidad y nos permite ubicarnos en que el fallecido va a otro lugar y que nosotros nos devolvemos a continuar con nuestra vida”.