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Yugo, cómplice camino al altar

Más allá de su forma, el bouquete es una pequeña parte de la esencia de cada novia.

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Comunicador Social Periodista, amante de la moda y melómano de tiempo completo. Me encantan las pastas, odio las sopas y no hay nada mejor en la vida que bailar una buena canción de salsa.

13 de mayo de 2015

El yugo, bouquet o ramo de novias es un elemento indispensable para toda mujer que se vaya a casar. Este no se elige al azar y tiene varias especificaciones que expertos en bodas como María Antonia Roldán y David Betancur exponen para que ese día sea tan perfecto como se quiere.

“El yugo, ramo o bouquet de novias, como lo quieran llamar, no puede faltar. Este debe ser una expresión de la personalidad de ella y no tiene nada que ver con la decoración de la iglesia. Este normalmente se lleva cuando entra la novia al lugar de la ceremonia y se debe llevar a la altura de la cintura”, afirma David.

Aunque cada ramo de novias es muy personal y único, tiene ciertas especificaciones que hay que tener en cuenta. “El yugo está compuesto por la base (tallo o cogedera), y la parte de arriba que es la que lleva las flores. Para hacerlo se debe tener en cuenta la altura de la novia y el vestido que vaya a usar, para tener un equilibrio entre este y los detalles del bouquete”, explica María Antonia. Hay diferentes tipos, pero los más usados en nuestro medio son el tipo Cascada y el Bombón.

No hay flores más aptas que otras para hacer un yugo, lo que se busca es que tenga la esencia de quien lo llevará, y una de sus flores será usada para hacer el boutonniere, o gallardete, que llevará el novio, el papá de la novia (o quien la vaya a entregar) y el padrino de bodas.

El yugo, más que un ramo, es un detalle que da confianza a la novia para hacer su recorrido hacia el altar.