Logística inteligente: clave para la competitividad de Colombia
La carga colombiana tardaba meses en llegar a su destino. Hoy la tecnología permite rapidez y trazabilidad en tiempo real; sin embargo, el país aún puede aprovechar mejor su potencial.
A comienzos del siglo XIX, Colombia no solo exportaba oro, también enviaba a Inglaterra el tabaco cultivado en Ambalema, Tolima. Desde allí, la carga descendía por el río Magdalena: primero en champanes —canoas techadas con palma, capaces de transportar hasta cien toneladas y guiadas por bogas— y, más adelante, en vapores que la llevaban hasta el puerto de Cartagena. El trayecto podía extenderse durante semanas, incluso meses, y en ese tiempo la mercancía desaparecía del mapa: hacerle seguimiento era imposible.
La difícil geografía, los caminos de herradura, el rezago en los medios de transporte hacían que, pese a tener dos salidas al mar, comerciar con el mundo a finales del siglo XIX, e incluso en el siglo XX, fuera una empresa quijotesca.
Nadie podía imaginar entonces que, décadas después, con 13 zonas portuarias, redes de transporte aéreo y terrestre, obras de ingeniería, desarrollos viales, procesos automatizados y el uso de inteligencia artificial, el comercio del país podría tener una transformación radical.
Si bien en 2025 Colombia alcanzó exportaciones no tradicionales por US$26.389 millones FOB, y mantiene ventajas derivadas de su ubicación geográfica y su cercanía al canal de Panamá, los expertos coinciden en que el desafío no es solo aumentar la oferta de productos con valor agregado, sino también acelerar la adopción de tecnologías que fortalezcan la competitividad del país.
“En un entorno global cada vez más exigente, la eficiencia logística, la automatización de procesos, la trazabilidad y la inteligencia artificial se convierten en un pilar determinante de la competitividad internacional”, afirma Carmen Caballero, presidenta de ProColombia, y agrega que este es un tema estratégico porque reduce costos logísticos y genera eficiencias en las operaciones de comercio exterior.
En el mismo sentido, María Paula Sánchez, socia líder de la práctica de Aduanas y Comercio Exterior de la firma Posse Herrera Ruiz, asegura que la automatización y la implementación de tecnologías como la inteligencia artificial serán definitivas para la supervivencia en un mercado global. “La IA puede reducir hasta en un 80% el tiempo y los costos en la preparación de trámites y redacción de documentos complejos”. Un avance que, además, contribuiría a eliminar el error humano, principal causa de las sanciones aduaneras.
Según el Índice de Desempeño Logístico (LPI) 2023, publicado por el Banco Mundial y que midió la capacidad de 139 países para establecer conexiones confiables en sus cadenas de suministro, Colombia se ubica en el puesto 66, por debajo de países como Brasil (el de mejor desempeño de la región), así como por debajo de Panamá, Chile, Perú y Uruguay. En contraste, los primeros lugares en el mundo los ocupan Singapur, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Países Bajos y Suiza, economías no solo altamente desarrolladas sino también pioneras en la adopción e implementación de tecnologías.
No es casualidad que Singapur, primero en el índice, esté construyendo el puerto de Tuas, una terminal a la vanguardia en cuanto a automatización y el uso de tecnologías, ni que Róterdam, la ciudad portuaria de los Países Bajos, opere terminales plenamente automatizadas. “El uso de la inteligencia artificial en cadenas de suministro ha permitido a los early adopters mejorar sus costos logísticos en un 15% y sus niveles de servicio hasta en un 65%”, afirma María Paula Sánchez al referirse a los resultados del LPI 2023.
Analdex, en un análisis sobre el mismo índice, señala que, según el Banco Mundial, el tránsito de contenedores a nivel global toma en promedio 44 días desde su ingreso al puerto de exportación hasta su salida en el puerto de destino y que cerca del 60% de ese tiempo se consume en el trayecto marítimo; sin embargo, los mayores retrasos no ocurren en el mar, sino en tierra: cuando los contenedores quedan retenidos en el origen o en el destino, ya sea en puertos, aeropuertos o zonas multimodales, lo que hace pensar que la introducción de nuevas tecnologías para el seguimiento de la carga, la inspección de mercancía, diligenciar documentación o la automatización para el cargue o descargue puede ser fundamental para aumentar la eficiencia.
Para la experta en aduanas y comercio exterior, María Paula Sánchez, el alcance de la tecnología va mucho más allá de la reducción de tiempos y costos, se trata, sobre todo, de predictibilidad. “La IA permite una gestión de inventarios tan precisa que transforma la cadena de suministro en una ventaja financiera”. De hecho, afirma que las empresas que ya han incorporado estas tecnologías están logrando reducciones de costos entre el 5% y el 20%, y una optimización de inventarios que oscila entre 20% y 30%. A esto se suma que la digitalización documental reduce riesgos de fraude o de pérdida de documentos físicos, entre otros, lo que agiliza la liberación de la carga.
Aunque en el Índice de Desempeño Logístico (LPI) el país retrocedió frente a 2018, los resultados evidencian avances en aspectos como infraestructura, envíos internacionales, competencia y calidad logística. No obstante, Colombia aún enfrenta retos en la eficiencia de los despachos aduaneros y en la gestión fronteriza.
De hecho, el último Estudio de Tiempos de Despacho de Mercancías, publicado por la DIAN en 2024, muestra que en Colombia las exportaciones por vía aérea tardan en promedio 1,3 días y por vía marítima 6,1 días. En cuanto a las importaciones, los tiempos oscilan entre 1,5 y 6,5 días en transporte aéreo y entre 3,8 y 7,7 días en transporte marítimo. Estos plazos podrían reducirse con la implementación de sistemas de inspección basados en inteligencia artificial y la automatización de procesos de cargue y descargue, entre otras soluciones.
La presidenta de ProColombia afirma que el país está en un punto de transición en la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial. En esa línea, señala que, según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) de la CEPAL, Colombia ocupa el quinto lugar entre 19 economías analizadas en la región.
Este panorama se complementa con otros estudios. De acuerdo con datos de International Data Corporation (IDC) de 2025, las empresas nacionales se encuentran en una etapa intermedia de adopción de inteligencia artificial: un 32% está en fase inicial y un 26% ha alcanzado un nivel avanzado. Además, una encuesta de Microsoft de 2024 indica que el 77% de las pymes colombianas ya implementan o están en proceso de adoptar estas tecnologías para mejorar la experiencia del cliente, la toma de decisiones y la productividad.
“A nivel mundial, hasta 2024, solo el 10% de las empresas logísticas habían desplegado inteligencia artificial a escala [...]. Colombia se alinea con esta tendencia global, donde la adopción masiva aún está en proceso de consolidación”, afirma Carmen Caballero. Sin embargo, aclara que aún son múltiples los retos que el país debe enfrentar.
María Paula Sánchez es menos optimista. “Siendo realistas, el nivel de adopción en el país es asimétrico, incipiente y aún superficial. Aunque se habla mucho de inteligencia artificial, la realidad es que en Colombia la adopción efectiva es menor al 10%. La estamos utilizando para ‘la punta del iceberg’: resumir textos o redactar borradores”.
La experta subraya que ahí no está el valor estratégico y advierte que se requiere una mayor alineación entre los actores para lograr verdaderas eficiencias. Está convencida de que el potencial real de la IA y la automatización solo se alcanzará cuando todos los eslabones de la cadena —puertos, DIAN, transportadores y sector financiero— hablen un mismo lenguaje digital.
Alejandro Costa, presidente de Puerto Antioquia, coincide en la importancia de sincronizar la operación entre el transporte terrestre, el almacenamiento, la operación portuaria y las autoridades para mejorar la eficiencia de toda la cadena, así como la seguridad y la confiabilidad. En el caso del puerto más joven en operación, explica que se ha desarrollado un ecosistema tecnológico integrado con otros actores logísticos que permite la trazabilidad en tiempo real de la carga, la organización del flujo de camiones mediante citas previas para reducir la congestión, la identificación biométrica y el control de acceso, así como la gobernanza de datos y la transmisión segura de información hacia los centros de operaciones y las autoridades.
Si bien el comercio internacional ha avanzado desde cuando se transportaba el tabaco en champanes o en vapores y, gracias a inversiones como la que posibilitó la construcción de Puerto Antioquia que le da salida a la mercancía de los centros de producción del interior del país y a la modernización que han iniciado los demás puertos, subsisten múltiples desafíos en materia de infraestructura física, tecnológica, interoperabilidad entre los sistemas del Estado y los privados y en cuanto a la ausencia de un marco regulatorio.
“Tenemos una mentalidad jurídica y aduanera del siglo XX”, sentencia María Paula Sánchez y subraya que hoy el comercio internacional transcurre en un escenario de trámites rígidos y demorados que se oponen a la agilidad que ofrece la tecnología y demanda el comercio global, lo que sin duda es un desafío para el Estado en materia de regulación, pero también para las empresas de comercio exterior y las pymes logísticas que deberán insertarse en las dinámicas digitales.
Para Alejandro Costa, en un país con desafíos geográficos importantes, atravesado por tres cordilleras y en el que la mayoría de los centros de consumo y producción se encuentran en el interior del país, el multimodalismo sería clave para mejorar los tiempos, las eficiencias y la reducción de costos.
“En definitiva, el futuro de nuestra competitividad no depende de la infraestructura física ni de los cables, sino de la confianza institucional y normativa que seamos capaces de construir sobre los datos”, concluye María Paula Sánchez.