En algún momento, apreciado Franco Armani, espero estrecharte la mano. Como soy más paisa que un carriel de Jericó, te voy a tratar de VOS, además porque sé que en Argentina es lo más normal.
Lo primero es darte las gracias por el gran ejemplo de superación y humildad que sos y que les estás dando a nuestros muchachos. Vale la pena traer gente así a nuestra tierra, ché. Cuando llegaste a jugar en Nacional nadie te conocía. Imagino el día que saliste por el Aeropuerto de Ezeiza con la maleta cargada de ilusiones, como la letra de un tango: “me voy a Medelllllín”, les dijiste a los tuyos, sin saber que aquí ibas a echar raíces, a encontrar mujer y a formar un hogar.
Tuviste que trabajar en silencio. No sé quién en el Club tuvo la idea de dejarte...