Uno de los peores legados que deja este año bisiesto ha sido la consolidación de la palabra posverdad. Subvierte cualquiera de los conceptos razonables de verdad que se han elaborado a lo largo de la historia del pensamiento. Legitima el uso protervo de la mentira como instrumento de propaganda y acción en la política, el poder y el gobierno y, claro está, en las llamadas redes sociales. El Diccionario de Oxford admitió ya el uso de tal neologismo.
El vocablo fue utilizado por el sociólogo norteamericano Ralph Keyes en su libro 2004: Post-truth. Leí en El País de España que se refería a las apelaciones a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad. En la definición del Oxford dice que posverdad “denota circunstancias en que...